Concierto en el Lope de Vega

Rodrigo Leao: música para volar más allá de la realidad

  • Antiguo miembro de Madredeus, el intérprete y compositor portugués presenta este miércoles en Sevilla su último disco, 'O Método'

El músico y compositor portugués Rodrigo Leao (Lisboa, 1964). El músico y compositor portugués Rodrigo Leao (Lisboa, 1964).

El músico y compositor portugués Rodrigo Leao (Lisboa, 1964). / Janeko Lança de Morais

Corría el año 1994 cuando Rodrigo Leao decidió abandonar Madredeus, el grupo de música tradicional y fado expandido -o de "música clásica portuguesa que nunca antes se había tocado", como acuñaron ellos- que él mismo había fundado casi una década antes junto a Pedro Ayres Magalhães. En aquel momento, lo recuerda el músico, un influyente cronista cultural de su país decretó que Leao había cometido un "suicidio" bajándose del tren de la formación portuguesa más internacional que ha dado la música del país vecino en décadas. Lo recuerda con cariño, aquel artículo, porque no fue así, claro. Hoy, de hecho, una veintena de discos después (contando sus composiciones para el cine, sobre todo para documentales pero también para películas de mayor recorrido comercial, como la española 100 metros o la hollywoodiense El mayordomo) y convertido en un músico de culto, es decir, reverenciado pero casi secreto -no por falta de público, sino por su extraordinaria discreción y por el carácter introspectivo y delicado de su obra, en extremo contraste con el sobreactuado y ruidoso signo del mainstream actual-, Leao presenta este miércoles en el Lope de Vega (20:30, de 10 a 30 euros) su nuevo disco, O método.

Con dos sencillos disponibles por ahora en plataformas digitales, el que da título al álbum y A bailarina, una hermosa y abstracta nana cantada por su hija Sofía en un idioma inventado, O método saldrá a la venta en España en las próximas semanas. De modo que el concierto de esta noche será una oportunidad, para sus silenciosos pero fidelísimos seguidores, de conocer las últimas composiciones de este músico que experimentó prácticamente una epifanía cuando descubrió, a mediados de los 90, las posibilidades que le brindaba la tecnología -el ordenador, los sintetizadores y las grabadoras multipistas- a la hora de llevar a la práctica sus ideas, bajo el influjo entonces poderosísimo de "los minimalistas de los años 90", como se refiere él a los tres compositores -Ryuichi Sakamoto, Michael Nyman y Philip Glass- que "marcaron" su camino en los comienzos de su andadura en solitario.

Y así Leao, que comenzó en el mundo de la música en los primeros 80 fabricando píldoras de new wave, post-punk y synth-pop como integrante del grupo Sétima Legião, desembocó en el terreno de la música orquestal en formato de bolsillo. Siempre con un inequívoco poso cinematográfico -uno de sus discos más celebrados se titula, no en vano, Cinema- y propenso a los paisajes mentales atmosféricos, el músico lleva casi tres décadas ensamblando artesanalmente una música de fronteras porosas, abierta tanto al tango como a los aires de bulevar parisino de entreguerras o al pop camerístico. "No sé explicar por qué, pero mi empeño es hacer una música que haga viajar al oyente fuera de esta realidad, música con la que podamos pensar, soñar y descansar del duro mundo material de todos los días. Mi música tiene una pulsión romántica. Podría verse también como una forma de terapia -dice riendo-. La cuestión es que me sale así, para mí la música instrumental está más cerca de la poesía que de lo que hoy entendemos por canción, y en mi música la dimensión instrumental, incluso aunque haya texto y voces, es algo central. Por eso mi música expresa sobre todo emociones, no sólo la melancolía, que es lo que suele decirse de mi música, y lo entiendo. Pero también hay otras emociones, desde la esperanza o la paz que uno encuentra en el refugio de los amigos y la familia hasta el recuerdo de los viajes que hemos hecho y aún recordamos".

"Mi empeño es hacer música que nos deje pensar y descansar del duro mundo material de todos los días"

Dice Leao que, como es totalmente autodidacta y no tiene "mucha técnica", su forma de componer es "intuitiva". "De pequeño me gustaba el rock progresivo, Pink Floyd, King Crimson, Van der Graaf Generator... Pero al mismo tiempo en mi casa siempre había música clásica sonando, crecí escuchando la música de Beethoven, Mozart, Chopin, más tarde de compositores contemporáneos, Penderecki, Gorecki... Todo eso se filtra ahora en mi manera de componer, pero yo lo siento como una búsqueda pura, cuando empiezo no tengo nunca del todo claro hacia dónde voy, trabajo de manera muy intuitiva".

Y sin embargo su nuevo disco se llama, precisamente, O método. Se ríe Leao: "Es casi un contrasentido, sí. Pero en realidad el título hace referencia a mi necesidad de hacer un trabajo con otro enfoque. En los últimos tiempos he estado escuchando a compositores como Nils Frahm, Ludovico Einaudi, Ólafur Arnalds... El uso que hacen de la electrónica, tan sutil, tan ambiental, me encanta. Eso fue el punto de partida de este nuevo disco. Y estoy muy contento porque creo que tiene más unidad que los anteriores; no digo que los otros discos que he ido haciendo en todos estos años no la tuvieran en absoluto, pero sí eran más dispersos porque respondían a más influencias. En O método está todo más, como diría... más concentrado", reflexiona.

"El punto de partida del disco fue el uso de la electrónica que hacen Nils Frahm, Ludovico Einaudi u Ólafur Arnalds"

El concierto estará centrado en estas nuevas composiciones -principalmente para piano y "entornos electrónicos" y miniaturas de pasajes orquestales-, aunque habrá también tiempo para volver a temas más antiguos como Ave Mundi o Carpe Diem, con nuevos arreglos realizados expresamente para esta gira. Será un concierto esencialmente "ambiental e intimista", augura Leao, que comparecerá con una banda de cinco músicos, un coro formado por 20 jóvenes voces de Faro y un importante componente visual, pues durante la actuación se proyectarán las imágenes filmadas a tales efectos por su amigo el cineasta Gonçalo L. Santos. En cuanto a los más acérrimos seguidores de su anterior grupo, no teman, el músico tiene unas palabras para ellos: "Algo de Madredeus sigue presente en todo lo que hago y, de hecho, en mis conciertos suelo tocar canciones como As Ilhas dos Açores o Tardes de Bolonha".

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