Concierto el Lope de Vega

Rafael Riqueni: de la 'Herencia' al infinito

  • El artista sevillano presenta este miércoles en el teatro Lope de Vega su nuevo disco, en el que rinde homenaje a sus más queridos maestros, de Paco de Lucía a Manolo Sanlúcar, pasando por el Niño Ricardo y Pepe Habuchela

El guitarrista y compositor Rafael Riqueni (Sevilla, 1962). El guitarrista y compositor Rafael Riqueni (Sevilla, 1962).

El guitarrista y compositor Rafael Riqueni (Sevilla, 1962). / José Ángel García

En el Lope de Vega, el teatro de mayor solera flamenca de Sevilla, al lado del Parque de María Luisa al que no deja de regresar una y otra vez para dejarse envolver por el murmullo de los estanques y sus recuerdos de infancia, Rafael Riqueni presenta este miércoles su nuevo trabajo. "Creo que es un disco serio", dice el músico sevillano, uno de los máximos representantes de la guitarra flamenca de nuestros días, compositor e intérprete de sensibilidad elevada y límpida. "Significa mucho para mí porque he querido fijarme en esta obra en mis compañeros y maestros", añade el artista, que hoy contará sobre las tablas del teatro del Prado con las colaboraciones de los bailaores Rubén Olmo, que dará "una pinceladita al final" del espectáculo, y María Moreno, que ha preparado "un número muy bonito y elegante" para acompañar la interpretación de la Farrucha bachiana, compuesta por Riqueni en homenaje a su gran amigo el desaparecido bailaor y coreógrafo Mario Maya, y una de las nuevas composiciones del nuevo álbum.

Pero casi todo el tiempo el guitarrista estará "solito", como dice él con una fugaz y tímida sonrisa. Porque no en vano este nuevo disco, titulado Herencia, está llamado a ser el primero de todo un ciclo de investigaciones y grabaciones dedicadas "a la guitarra flamenca". Aunque la aclaración pueda parecer obvia o redundante, tiene sentido. "Es que este trabajo no tiene nada que ver con Parque de María Luisa", explica sobre su anterior grabación, publicada en 2017. Si aquella evocación de sus soleadas mañanas de niño sevillano con padre de la mano al fondo –de manera sencilla y elocuente, Riqueni lo define como "un cuento"– desbordaba los límites del flamenco y contenía ecos, huellas de Falla, Albéniz, Turina, Granados o Font de Anta, es decir, "influencias de la música clásica y nacionalista española", ahora, en Herencia, el músico lo despoja todo hasta el tuétano mismo del sonido para poner en el centro, a solas, su guitarra y nada más.

"Mi ilusión, mi propósito en este momento es dedicarme durante una temporada larga a grabar discos en torno a la guitarra flamenca. No pretendo caer en comparaciones, que son odiosas y más en este caso, pero lo que quiero hacer va en la línea de lo que hizo el maestro Paco [de Lucía, evidentemente]. Aspiro a cambiar, a superarme en cada disco que haga", explica Riqueni antes de aclarar que no se trata de reivindicar nada, ni subirse a una antipática tarima para reprender al mundo y recordar que así y sólo así es como debería sonar el flamenco de verdad. "Para nada, no se trata de eso. Y además yo respeto, he sido muy abierto en mi relación con el flamenco. Esto es algo muy personal, algo mío y ya está", dice.

El artista, retratado en su querido Parque de María Luisa. El artista, retratado en su querido Parque de María Luisa.

El artista, retratado en su querido Parque de María Luisa. / José Ángel García

No lo dice expresamente, pero parece como si el artista anduviera empeñado en recuperar el tiempo perdido a causa de su trastorno bipolar que, en un golpe de fatalidad, lo llevó a pasar un tiempo en la cárcel. Todo eso quedó atrás, afortundamente. "Estoy recuperado y estable, he encontrado la paz. Por eso quizás el próximo disco sea como éste", dice en referencia a Herencia, que saldrá a la venta en marzo. "He aprendido mucho haciéndolo. Pero yo sé que me falta mucho", dice el guitarrista que, con ese insondable perfeccionismo de quien percibe la música desde otro plano, sólo se muestra conforme con "algún detallito, algunas cositas" de su conmovedora y majestuosa obra grabada hasta la fecha.

"Me falta bastante, a lo mejor por haber estado aquella época mala tan separado de la guitarra. Por eso ahora quiero concentrarme en estudiar mucho más en profundidad las posibilidades de la guitarra", afirma. Ante el derroche de humildad no precisamente impostada, se le recuerda que Manolo Sanlúcar, leyenda viva de las seis cuerdas flamencas, dijo en una reunión privada, entre amigos, se presupone por tanto que sin compromiso alguno y con franqueza, que "el genio de este tiempo" se llama Rafael Riqueni. "Es un halago", concede bajando la cabeza y ocultando su rostro, que levanta un momento, con ojos traviesos repentinamente, para quitarse importancia: "¿Seguro que eso no lo dijo Eugenio el de los chistes?".

El pasado lunes, tocando las sevillanas que ha compuesto para el 'flashmob' de la próxima Bienal de Flamenco de Sevilla. El pasado lunes, tocando las sevillanas que ha compuesto para el 'flashmob' de la próxima Bienal de Flamenco de Sevilla.

El pasado lunes, tocando las sevillanas que ha compuesto para el 'flashmob' de la próxima Bienal de Flamenco de Sevilla. / José Ángel García

En esa búsqueda obsesiva de la perfección de la guitarra solista de concierto que Riqueni ha iniciado definitivamente –a tenor de sus palabras–, el músico incluye en Herencia "guiños" muy especiales a todos los ya citados –Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar y Mario Maya, único maestro que no lo fue a través de la guitarra, sino bailando– y también a Niño Ricardo y Pepe Habichuela. Animado por ese altísimo legado de sus más queridos maestros, Riqueni anda ahora luchando por estrechar la distancia entre la música con la que sueña y fantasea y la que le sale, como entre una y otra mediara un infinito. No lo aprecian así ni los críticos, que se deshacen en elogios a su figura, ni el público, al que tantas veces el trianero le ha arrancado lágrimas de emoción en sus actuaciones. Pero Riqueni, que se ve con fuerzas, se dispone a acortar ese infinito.

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