Octavos de final · Croacia-Dinamarca

Deciden Subasic y Rakitic en los penaltis (1-1)

  • El meta para tres penaltis en la tanda y el centrocampista marca el decisivo para Croacia

Los jugadores croatas celebran su pase a los cuartos de final tras el penalti anotado por Rakitic. Los jugadores croatas celebran su pase a los cuartos de final tras el penalti anotado por Rakitic.

Los jugadores croatas celebran su pase a los cuartos de final tras el penalti anotado por Rakitic. / Kiko Huesca / efe

Croacia sufrió para alcanzar los cuartos de final y mantener viva la ilusión de una generación que esperó a la prórroga para eliminar a Dinamarca, que estuvo a punto de acabar con la historia de Modric en los Mundiales, quien falló un penalti en la segunda parte del tiempo extra. El meta Schmeichel se empeñó en amargar al cuadro balcánico hasta límites insospechados. Detuvo la pena máxima a Modric y después alargó sus aciertos con otros tres lanzamientos detenidos en la tanda de penaltis. Pero, por suerte para Croacia, Subasic paró uno más.

En el comienzo del duelo, el peso de la historia acechaba a las dos selecciones, que casi desde que comenzó el Mundial tenían puesto el retrovisor del pasado. Sobre todo Croacia, que parece vivir de la gesta de Francia 1998, cuando acabó tercera. A Dinamarca sólo le recordaron su mejor resultado en una Copa del Mundo días antes de enfrentarse a Croacia. Estaban a un paso de igualar los cuartos de final, su récord, también en Francia 1998. Pero al conjunto danés parece afectarle menos la hemeroteca.

Al frente de una Croacia cansada de comparaciones, Modric. Y enfrente, Eriksen. Pero todo comenzó al revés para Croacia, que en el segundo minuto encajó el primer gol. La única novedad en la alineación de Dinamarca, el lateral izquierdo Knudsen, hizo un saque de banda tremendo que acabó rematando Jorgesen al fondo de la red. Fue un palo que duró muy poco, porque los balcánicos arreglaron el desaguisado gracias al estreno de Mandzukic en la competición. El delantero recogió un rebote dentro del área pequeña y, con mucho oportunismo, empató el duelo.

Entonces comenzó otra pelea, la del gobierno del centro del campo, que no ganó nadie. Aunque Croacia dominaba el balón casi por completo, los nórdicos se atrevieron con otra ocasión, esta vez de Braithwaite, que se encontró con Subasic en un mano a mano. Enfrente, los hombres de Dalic apenas respondieron con un disparo lejano de Rakitic y con un cabezazo de Lovren tras un saque de falta envenenado de Modric.

Nada cambió tras el descanso. El técnico Age Hareide sacó al campo al centrocampista Schone y el partido se embotelló. De repente, se hizo la oscuridad. Había poca luz y nadie era capaz de generar nada.

Modric y Eriksen fueron anulados y el partido se convirtió en un tostón que nadie era capaz de controlar. Las historias de las generaciones pasadas comenzaban a ser hasta amenas para el público, que, a falta de fútbol, dedicó su tiempo a animar al país organizador, a hacer la ola y a poner las linternas del teléfono móvil para generar un efecto luminoso vistoso.

El tiempo fue pasando y sólo una genialidad podía provocar el desempate. A falta de fútbol, las individualidades eran la esperanza para mover un marcador que parecía momificado. Sólo se vieron dos tiros a puerta, uno por cada equipo, y ambos inocentes. Lo intentaron sin éxito Jorgensen y Ante Rebic.

No hubo más. Croacia no deslumbró y defraudó. Dinamarca hizo su trabajo y la prórroga hizo acto de presencia. En ella, el cuadro escandinavo dio un paso hacia delante y dio algún pequeño susto con un disparo lejano de Schone que respondió Kramaric con un centro envenenado sin consecuencias.

Con los jugadores agotados, los últimos quince minutos estaban destinados a ser un trámite para la prórroga. Y, entonces, la bombilla de Modric se encendió casi al final con un maravilloso pase a Rabic, que encaró a Schmeichel y fue objeto de un penalti por parte de Jorgensen. Entonces, Modric agarró la pelota y, decidido, se fue hasta el punto de penalti para acabar con el sufrimiento. Y, como ya les ha pasado a muchos grandes jugadores de la historia, falló en el momento cumbre. Schmeichel, con su padre en la grada alborotado, paró el disparo al mago croata y la eliminatoria se decidió desde la tanda de penaltis.

Después, la historia fue cruel con el guardameta danés. Siguió deteniendo penaltis en la tanda definitiva. Pero sus compañeros no acertaron, incluido Eriksen, que chocó con Subasic. Al final, Ivan Rakitic marcó el definitivo, evitó un día trágico a Modric y su generación no será una generación perdida. Si Rusia lo permite en cuartos, claro

Ficha técnica:

1 - Croacia: Subasic; Vrsaljko, Lovren, Vida, Strinic (Pivaric, min. 81); Rakitic, Brozovic (Kovacic, min. 71); Rebic, Modric, Perisic (Kramaric, min. 97); y Mandzukic (Badelj, min. 108). Entrenador: Zlatko Dalic.

1 - Dinamarca: Schmeichel; Dalsgaard, Kjaer, Mathias Jorgensen, Knudsen; Delaney (Krohn-Dehli, min. 98), Christensen (Schone, min. 46), Eriksen; Poulsen, Cornelius (Nicolai Jorgensen, min. 66) y Braithwaite (Pione Sisto, min. 106). Entrenador: Age Hareide.

Goles: 0-1, min. 2: Mathias Jorgensen; 1-1, min. 4: Mandzukic.

Tanda de penaltis: 0-0: Eriksen, falla; 0-0: Badelj, falla; 0-1: Kjaer; 1-1: Kramaric; 1-2: Krohn-Dehli; 2-2: Modric; 2-2: Schone, falla; 2-2: Pivaric, falla; 2-2: Jorgensen, falla; 3-2: Rakitic.

Árbitro: Néstor Pitana (Argentina).

Incidencias: partido correspondiente a los octavos de final del Mundial de Rusia disputado en el Nizhy Novgorod Stadium ante 40.851 espectadores. EFE

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