Mundiales en el recuerdo

1934: Luisito Monti y las amenazas

Monti, en sus años en San Lorenzo. Monti, en sus años en San Lorenzo.

Monti, en sus años en San Lorenzo.

En la final de 1930 ante Uruguay vistió la camiseta argentina un fornido jugador ya de 29 años, Luis Monti, que cuatro años después tendría un protagonismo especial en el torneo que se disputó en Italia. Apodado Doble Ancho, el bonaerense tenía un prestigio bien ganado en el fútbol porteño como medio centro de San Lorenzo de Almagro y de la albiceleste, pero la final perdida del Centenario fue una losa que provocó un giro inesperado en su trayectoria. Y es que, jugador racial y expeditivo como era, en Argentina no le perdonaron su triste papel, y fundamentalmente su falta de garra, ante los uruguayos en un partido que, según confesó años después, nunca hubiera querido jugar.

La razón era que Monti había recibido graves amenazas de muerte para él y su familia si la selección argentina se hacía con el campeonato, algo a lo que no pudo sobreponerse, mostrando a lo largo de todo el encuentro una indolencia impropia de su carácter. Argentina perdió, San Lorenzo le rescindió el contrato y el fútbol pareció acabarse para Monti. Pero todo cambió meses después, cuando fichó por la Juventus y poco después, ya en Italia, la Federación Italiana le ofreció la nacionalidad para incorporarlo a la selección que tenía entre ceja y ceja ganar su Mundial.

Luisito Monti, que de entrañable sólo tenía el diminutivo de su nombre, tuvo un papel fundamental en el torneo por su dureza sin igual. Especialmente en los dos partidos contra España en cuartos -hubo de disputarse un desempate tras el 1-1 del primer encuentro-, en los que varios jugadores españoles resultaron damnificados. Al final pasó Italia, que en semifinales también venció, aunque no sin apuros, a Austria. La squadra azzurra estaba en la final y Monti revivió ahí la pesadilla de cuatro años antes en Montevideo.

En esta ocasión, la amenaza venía directamente de Benito Mussolini, que ya antes del partido había arengado al equipo de manera intimidatoria y que en el descanso, con 0-0, protagonizó una inquietante visita al seleccionador, Vittorio Pozzo, en el vestuario del estadio Nacional de Roma. Italia, literalmente, se la jugaba y la tragedia se mascó todavía más cuando Puc adelantó a Checoslovaquia a 15 minutos del final. Pero Orsi, otro oriundo argentino como Monti. empató y en la prórroga Schiavio dejó el título en casa y las amenazas del Duce en nada. "En Uruguay me mataban si ganaba y en Italia, cuatro años después, me fusilaban si perdía", dijo años después Monti, que tras un largo periplo en Italia acabó regresando a Argentina, donde falleció en 1983.

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