Uruguay

La fórmula charrúa para soñar en Rusia

  • Una férrea defensa y un letal dúo de ataque reverdecen viejos laureles

Godín celebra la victoria ante Portugal junto a Laxalt, Vecino, 'Cebolla' Rodríguez y Carlos Sánchez. Godín celebra la victoria ante Portugal junto a Laxalt, Vecino, 'Cebolla' Rodríguez y Carlos Sánchez.

Godín celebra la victoria ante Portugal junto a Laxalt, Vecino, 'Cebolla' Rodríguez y Carlos Sánchez. / mohamed messara / efe

Fue un partido de los que sacuden percepciones y cambian apuestas. Con su victoria ante Portugal, Uruguay confirmó que tiene más credenciales que nunca para reclamar un lugar en la final del Mundial y para ilusionarse con repetir los títulos de 1930 y 1950.

"Hay que seguir soñando", dijo Cavani, idea a la que el seleccionador, Óscar Tabárez, le dio continuidad: "Estamos aquí para jugar siete partidos". Y es que de los siete partidos con los que sueña Tabárez, Uruguay jugó y ganó ya cuatro: un récord que sólo había conseguido en ese primer Mundial de 1930 que terminó conquistando. En sus más de 360 minutos en Rusia, el equipo celeste recibió apenas una tarjeta amarilla y solo un gol: el cabezazo de Pepe en los octavos de final. Pero la ilusión excede los datos. El duelo en Sochi mostró una Uruguay equilibrada en todos los ámbitos: letal en ataque e impenetrable en defensa; humilde, pero ganador; propositivo, aunque luchador; aguerrido, pero limpio. ¿Quién puede frenar a este equipo?

Pero lo que entusiasma del Uruguay de Rusia 2018 es que ofrece algo más que garra charrúa. Junto con la defensa inexpugnable liderada por el capitán Godín, cuenta con la dupla ofensiva de dos estrelas como Luis Suárez y Cavani, y en Sochi terminó de consolidar un mediocampo tan capaz tanto de construir como de destruir. Era la última pieza que faltaba a Tabárez, la zona del equipo más joven e inexperta. También la que más evolucionó y aprendió a través de las victorias ante Egipto (1-0), Arabia Saudí (1-0), Rusia (3-0) y Portugal, cuando terminó de brillar con Torreira, Nández, Matías Vecino y Rodrigo Betancur.

Fue esa imagen de equipo completo como pocos lo que enamoró en Uruguay. Tal vez ni siquiera en Sudáfrica 2010, cuando alcanzó el cuarto puesto de la mano de Diego Forlán, dio esa sensación.

Sin embargo, su camino al sueño tiene tres escalones más, el primero de los cuales llegará el viernes en Nizhni Novgorod ante la poderosa Francia de Mbappe; y después, antes de la final, posiblemente Brasil o Bélgica.

La única sombra en la euforia uruguaya pasa por Cavani. El delantero de 31 años, compañero de Mbappe en el PSG fue sustituido ante Portugal con molestias en el gemelo derecho y dejó el campo cojeando. "Veremos cómo marcha todo y haremos un estudio y ojalá que podamos seguir", afirmó. Luis Suárez, su aliado en el ataque, se mostró confiado. "Crucemos todos los dedos para que se recupere, porque ya nos dimos cuenta de lo importante que es para la selección".

Con o sin Cavani, Francia se medirá el viernes con un equipo desbordado de confianza y en racha. Es historia del fútbol: pase lo que pase en cuartos, Uruguay volvió a encontrar su lugar en la élite mundial con su mezcla de lucha y juego. ¿Será la fórmula ganadora en Rusia?

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