Selección española

Los inicios de España, un asunto ininteligible

  • La selección, capaz de ganar un Mundial empezando con derrota y de estrellarse tras una primera fase impecable

Imagen de grupo en un ejercicio preparatorio de explosividad. Imagen de grupo en un ejercicio preparatorio de explosividad.

Imagen de grupo en un ejercicio preparatorio de explosividad.

Dicen que para tener éxito en un gran torneo es fundamental asegurar un buen inicio, pero esta vieja regla no es aplicable a la selección española, capaz de ganar un Mundial tras comenzar con derrota y de estrellarse después de una fase de grupos impecable.

La historia moderna del fútbol español se escribe desde la llegada de Luis Aragonés al puesto de seleccionador y su participación en el Mundial de Alemania de 2006. Entonces, España abrió la fase de grupos con una goleada por 4-0 ante Ucrania y le siguieron victorias por 3-1 ante Túnez y 1-0 ante Arabia Saudí. La hinchada española se ilusionó, pero la caída fue severa: derrota ante Francia (3-1) en cuartos de final y vuelta precipitada a casa. Después del fracaso, se dio por hecha la salida de Aragonés, pero, en contra de la opinión de la mayoría del país, el obstinado entrenador se aferró a su cargo. Afortunadamente.

España afrontó la fase de grupos de la Eurocopa de 2008 con idénticas sensaciones que durante el Mundial de Alemania. Ganó los tres partidos de una fase de grupos que inició con una goleada por 4-1 ante Rusia.

"Lo mismo de siempre para caer después", auguraron los pesimistas. Pero se equivocaron y España acabó ganando la Eurocopa, su primera victoria en un torneo internacional desde que en 1964 se llevara también la corona continental. España inauguró entonces su época más victoriosa, aunque Aragonés abandonó tras esa conquista inicial. Le sucedió Vicente del Bosque y su camino en el Mundial de Sudáfrica no pudo comenzar peor: con una derrota por 1-0 ante Suiza. "Nunca he vivido un silencio como el que presencié en el camino hacia el partido ante Chile", diría el centrocampista Xabi Alonso. El pésimo comienzo ante Suiza hizo que España se encomendara a dos victorias en los dos partidos que le quedaban del grupo. Ganó a Honduras (2-0) y quedaba el trago de Chile. Venció por 2-1, se clasificó y el resto es historia: el primer Mundial de su vida.

España acudió a la Eurocopa de Polonia y Ucrania con el reto de defender su título y la apertura fue decepcionante. Otra vez. Empató (1-1) ante una Italia que fue mejor en muchos momentos, pero su camino concluyó con una nueva corona continental. Ganó en la final precisamente a Italia, y por un concluyente 4-0 tras jugar un partido sencillamente impecable.

Lo siguiente fue catastrófico. España aterrizó en el Mundial de Brasil con el ánimo de revalidar su título en una última oportunidad para una generación irrepetible y en el partido inaugural perdió por 5-1 ante Holanda. No se recuperaría de semejante impacto y sería eliminada en la fase de grupos.

El comienzo de la Eurocopa 2016 fue algo más estimulante con una victoria por 1-0 ante la República Checa, pero una inesperada e inexplicable derrota por 2-1 ante Croacia en el tercer encuentro la condenó a un choque durísimo ante Italia en octavos que no pudo superar. Cayó por 2-0 y Del Bosque se marchó.

España inauguró una nueva era con la llegada de Julen Lopetegui, quien ahora desea un buen comienzo en su debut en el Mundial de Rusia. Juega ante Portugal el viernes en Sochi, un partido que podría marcar el devenir de su equipo en el torneo. Un mal resultado le podría condenar a sufrir para clasificarse dentro de un grupo "más difícil de lo que la gente dice", según palabras del propio seleccionador, quien ve a Irán y a Marruecos como selecciones más fuertes de lo pensado. Además, pasar como segunda de grupo implicaría irse a la parte del cuadro más dura, con selecciones como Brasil, Alemania, Bélgica o Francia. Lo que no quiere Lopetegui.

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