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Austria preside la UE con un programa centrado en la migración

  • La digitalización de la economía y la integración de los Balcanes occidentales son otras de las prioridades del mandato

Sebastian Kurz. Sebastian Kurz.

Sebastian Kurz. / michael gruber / efe

El Gobierno de Austria, formado por democristianos y ultranacionalistas euroescépticos, asumieron ayer la presidencia de turno del Consejo de la Unión Europea con un programa centrado en la lucha contra la inmigración y la seguridad. Liderado por el joven canciller conservador, Sebastian Kurz, de solo 31 años, esta presidencia austríaca de la UE -la tercera después de 1998 y 2006- tiene como lema Una Europa que protege.

Si bien su agenda de política europea -y también nacional- está dominada por la migración y la seguridad, el propio Kurz destaca en un mensaje de vídeo colgado en Twitter la digitalización de la economía europea y la integración de los países de los Balcanes Occidentales en la UE como otras dos prioridades.

Aparte de su cercanía geográfica y sus lazos históricos con los países de los Balcanes, Austria sigue siendo uno de los principales inversores extranjeros en esa región.

Al margen de estas tres prioridades definidas, la presidencia austriaca deberá tratar otros dos temas de máxima importancia: la negociación del marco financiero comunitario para el período 2021-2027 y la recta final de la salida del Reino Unido de la UE, prevista para marzo de 2019.

A pocos días de la presidencia austríaca, los líderes de UE acordaron la creación de centros para inmigrantes fuera y dentro del territorio europeo, donde se deberá determinar quién puede y quién no puede solicitar asilo.

Kurz, quien ante la falta de acuerdos europeos hasta ahora sigue impulsando medidas nacionales para frenar la inmigración, ha calificado este acuerdo europeo como una "nueva tendencia" en la política de migración en la UE.

El canciller, elegido el año pasado con un programa antimigratorio y contrario a una mayor integración europea, es uno de los líderes más activos a la hora de exigir una reducción de las llegadas de inmigrantes.

Esta línea dura frente a la inmigración dominará la presidencia europea de Kurz y de sus ministros ultranacionalistas, que se presentan como "mediadores" entre los países euroescépticos del Este de Europa y el resto del bloque comunitario.

El propio Kurz presentará su programa el 3 de julio en un discurso ante el Parlamento Europeo en Bruselas, mientras que la cúpula de la Comisión Europea, con el presidente Jean-Claude Juncker a la cabeza, visitará Viena entre el 5 y 6 de julio. La presidencia austriaca organizará este semestre unos 300 eventos, entre ellos, 13 reuniones informales de ministros en diferentes ciudades del país alpino. Para el 20 de septiembre está prevista una cumbre informal de jefes de Gobierno, que se celebrará en Salzburgo, centrada en "seguridad y la lucha contra la migración ilegal".

Al margen de endurecer las condiciones de vida en Austria para los inmigrantes y dificultar su llegada a la UE, el Gobierno austriaco defiende una mayor subsidiariedad a nivel europeo.

Eso significa que la UE se centre en algunos ámbitos centrales de la política, como la seguridad, asuntos exteriores o comercio, y que devuelva a los estados y regiones el resto de competencias. Esa visión se enfrenta a las ideas de una mayor integración europea, defendida por la Comisión Europea.

Éste no es el único roce entre Viena y Bruselas, ya que Austria se encuentra en el centro de un grupo de países -junto con Holanda y Dinamarca- críticos con un aumento de los presupuestos comunitarios para el periodo 2021-2027, tras el Brexit.

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