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Erdogan afirma que "arrancará la cabeza" a los instigadores del golpe

  • El mandatario se da un baño de masas en Estambul en la celebración del primer aniversario de la fallida asonada en Turquía

Miles de personas agitan banderas turcas en el Puente del Bósforo, ayer en Estambul.

Miles de personas agitan banderas turcas en el Puente del Bósforo, ayer en Estambul. / tolga bozoglu / efe

Decenas de miles de personas se agolparon desde el comienzo de la tarde de ayer en las inmediaciones del puente del Bósforo de Estambul, donde unas horas más comenzaron las festividades oficiales para conmemorar el primer aniversario del fallido golpe militar en Turquía.

Bajo gritos de "¡Dios es grande!" y ondeando banderas turcas, una marea humana se dirigió a los accesos al puente. Un grupo de jóvenes empujaba un muñeco de trapo de tamaño humano en representación de Fethullah Gülen, el predicador islamista exiliado en Estados Unidos al que las autoridades turcas achacan la responsabilidad de la asonada. Gülen condenó el golpe, pero Ankara da por sentado que su cofradía, que durante décadas fue ocupando altos cargos en Administración, Judicatura, Policía y en menor medida en el Ejército, era la fuerza impulsora del movimiento.

"Dios, no nos dejes sin musulmanes", citó el líder otomano ante miles de simpatizantes

El primer acto conmemorativo fue una sesión especial en el Parlamento, en la que el presidente de la institución, Ismail Kahraman, aseguró que "Turquía nunca más se enfrentará a este tipo de calamidades". También el primer ministro, Binali Yildirim, destacó el fracaso del golpe como una victoria de la democracia y lo comparó a la defensa de la independencia del país en la I Guerra Mundial.

El programa continuó en Estambul en una explanada bautizada como Puente de los Mártires del 15 de Julio con una recepción de Erdogan a familiares de los fallecidos en el golpe.

Tras una lectura del Corán, la proyección de un documental, juegos de luces y un discurso de Erdogan, se inauguró un monumento en forma de cúpula blanca en honor a los fallecidos en la noche del golpe. Antes de regresar a Ankara, Erdogan enumeró en su discurso ante una multitud en Estambul tanto a la "Organización Terrorista Fethullah Gülen" (FETÖ) como al proscrito Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), la guerrilla kurda, y al Daesh, asegurando que hacían causa común.

El presidente prometió "arrancar la cabeza" a los instigadores del fallido golpe militar. "Sabemos quién está detrás de FETÖ, PKK y Dáesh. Lo primero que haremos es arrancar la cabeza a esos traidores", tronó el mandatario. También reiteró su ya conocida postura a favor de la pena de muerte, abolida en Turquía en 2004, y aseguró que firmaría una enmienda constitucional para reintroducirla si el Parlamento la votara.

Erdogan pronunció un discurso ferviente lleno de alusiones a la fe de los civiles que "se enfrentaron a los tanques sin armas, sólo con banderas en la mano". "Dios, no nos dejes sin musulmanes", citó el presidente un conocido rezo, enalteciendo el valor de los 250 muertos en la asonada en el bando antigolpista, la gran mayoría civiles, aunque entre ellas también había 63 policías y tres soldados.

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