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Macron trata de rebajar la protesta por la violencia policial en Francia

  • El presidente asegura estar "conmocionado" por la agresión a un productor musical negro.

Protestas en París contra la ley que prohíbe captar imágenes de policías. Protestas en París contra la ley que prohíbe captar imágenes de policías.

Protestas en París contra la ley que prohíbe captar imágenes de policías. / EP

El presidente francés, Emmanuel Macron, trató este viernes de atajar la creciente protesta surgida en el país por la violencia policial, aseguró haberse visto "conmocionado" por el último episodio y pidió contundencia para sancionar a los agentes que incumplan los códigos. Su intervención, formulada a través de un portavoz del Elíseo, se produce tras la agresión el pasado sábado a un productor musical negro, cuyas imágenes difundidas a través de las redes sociales provocaron muchas condenas. Esos hechos, en los que cuatro agentes agreden y presuntamente insultan a Michel Zecler en su estudio parisiense, se producen días después de otras actuaciones similares, como el desalojo violento de un campamento de inmigrantes en la plaza de la República de París.

La difusión de esos vídeos ha degradado la imagen de la Policía y coincidido con un momento particularmente inoportuno para el Gobierno, que impulsa una reforma legislativa para limitar la difusión de imágenes de las fuerzas del orden. Esa reforma, aprobada ya en primera lectura por la Asamblea Nacional, ha levantado ampollas entre organizaciones defensoras de derechos y medios de comunicación, que consideran que persigue levantar un telón de acero sobre la impunidad policial.

Son muchas las voces que creen que, con esa ley, no habría podido conocerse la agresión a Zecler, que provocó una unánime condena entre personajes del mundo de la política, como el ex ministro del Interior Christophe Castaner, o el presidente de la Cámara Baja, Richard Ferrand, pero también de otros ámbitos como el deporte, con las críticas de futbolistas, entre ellos Kylian Mbappé o Antoine Griezmann, dos de los jugadores más populares del país.

En ese contexto, Macron quiso calmar la situación, para lo que convocó el jueves al ministro del Interior, Gérald Darmanin, y le pidió contundencia para detener este tipo de hechos. Y su director de gabinete se reunió con la Defensora del Pueblo, Claire Hédon, a quien aseguró su intención de evitar que se enquiste la situación.

Macron está obligado a caminar sobre aguas turbulentas para no levantar susceptibilidades entre los policías ni dar la sensación de querer imponer mano dura.

El presidente conoce lo delicado de ese ejercicio. A principios de año, las fuerzas del orden ya estuvieron en el disparadero por dos casos, el de Cédric Chouviat, que falleció asfixiado durante un arresto policial en enero, y algo más tarde el de Adama Traoré, que databa de 2016, pero cuya investigación, relanzada en junio, fue considerada laxa por varias asociaciones de derechos humanos.

Frente a ellos, los sindicatos policiales y de la gendarmería se consideraron desamparados de la protección del Gobierno.

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