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Salvini amasa su asalto al Gobierno

  • El líder ultraderechista desata una crisis en Italia al dinamitar su alianza con el antisistema M5S para ir de nuevo a las urnas e intentar auparse a primer ministro

El vicepresidente y ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, se toma una fotografía con una mujer en en la localidad de Térmoli. El vicepresidente y ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, se toma una fotografía con una mujer en en la localidad de Térmoli.

El vicepresidente y ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, se toma una fotografía con una mujer en en la localidad de Térmoli. / NICO LANESE / efe

El líder de la ultraderechista Liga, Matteo Salvini, prepara ya su asalto al Gobierno tras retirar su apoyo a su aliado, el Movimiento Cinco Estrellas (M5S), y desatar una crisis en Italia, de la que se desconocen por ahora los tiempos. Salvini quiere ser el próximo primer ministro de Italia y es consciente de que ahora goza de una popularidad que, según los sondeos, lo colocará al mando del Ejecutivo con la ayuda de una coalición de derechas, pues solo no suma mayoría.

Por ello, presentó ayer en el Parlamento una moción de censura contra el primer ministro, Giuseppe Conte, para que se constate si el Gobierno sigue teniendo los apoyos necesarios para seguir o de lo contrario se convoquen comicios inmediatos.

El Parlamento está cerrado, pero la moción de censura puede convocarse en 10 días

"Demasiados noes hacen daño a Italia que, por contra, necesita volver a crecer y volver a votar rápidamente. Quien pierde el tiempo perjudica al país y sólo piensa en la poltrona", se lee en una nota del partido, tras la presentación de la moción en el Senado.

Salvini precipita esta crisis de verano en el país porque sabe que está viviendo su momento. Se hizo con las riendas de la entonces Liga Norte en 2013, cuando la formación obtuvo sólo un 4% de los votos, los peores resultados de su historia, y en 2018 eliminó la palabra Norte para hacer de su partido una formación de carácter nacional, una estrategia que le dio el 17% de las papeletas en los comicios generales del pasado año.

Pactó entonces con el M5S, que lo doblaba en sufragios (más del 32%), y pidió la cartera de Interior, donde ha practicado una política de contención de la inmigración ilegal que le ha granjeado la simpatía de gran parte del electorado. Pero no sólo se ha contentado con su Ministerio, sino que durante este último año Salvini ha opinado de todos los asuntos políticos y económicos, y hasta ha organizado reuniones con los sindicatos y empresarios, sin contar con el primer ministro, Giuseppe Conte, y el ministro de Economía, Giovanni Tria.

Los últimos sondeos le dan una intención de voto del 36% y sumaría mayoría absoluta en coalición con sus dos socios conservadores, Forza Italia, del ex primer ministro Silvio Berlusconi, y Hermanos de Italia, pues cada uno recaudaría más de un 7%.

Las discrepancias de la Liga con el M5S en materias como inmigración, empleo, seguridad, ayudas sociales, fiscalidad, desarrollo o infraestructuras siempre han estado latentes, pero el detonante ha sido la línea ferroviaria de alta velocidad Turín-Lyon, que el M5S considera un despilfarro y la Liga, una obra estratégica para el país.

El pasado miércoles, Salvini y rechazó en el Senado la moción de sus socios, el M5S, para frenar estas obras y un día después anunció que daba la alianza de Gobierno por rota. Ahora, ha exigido que los senadores y diputados regresen a Roma de las vacaciones para que Conte acuda a las cámaras y constate su falta de apoyos antes de presentar su dimisión ante el Jefe del Estado, Sergio Mattarella. Tras la retirada del apoyo de la Liga, el primer ministro tenía básicamente dos opciones: presentar su dimisión a Mattarella o acudir al Parlamento para verificar su apoyo, y éste se ha decantado por la segunda opción.

Conte ofreció la noche del jueves un duro mensaje en el que acusó a Salvini de dinamitar la coalición para aprovechar su tirón electoral, tras las elecciones europeas, en las que fue el primer partido del país, y avanzó que acudiría al Parlamento para que Salvini diera explicaciones.

El Parlamento está cerrado, pero los portavoces deberán reunirse en los próximos días para convocar la sesión que vote la moción, que según los medios puede celebrarse en torno al 20 de agosto. La presidenta del Senado, Elisabetta Casellati, ya ha convocado a los portavoces de la cámara alta para el lunes. Para continuar en el Gobierno, Conte necesitaría los apoyos del M5S y también del Partido Demócrata, pues la Liga y sus socios coaligados ya han avanzado que quieren elecciones.

Si Conte constata que no tiene apoyos, pues sólo lo secunda el M5S, debe acudir al Jefe del Estado para presentar su dimisión. En este caso, Mattarella podría disolver el Parlamento y convocar elecciones, que se celebrarían de 45 a 70 días.

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