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El triunfo de López Obrador tensará la cuerda mexicana contra Trump

  • El líder izquierdista, con un fuerte carácter y un marcado espíritu nacionalista, parte mañana como favorito para ganar en las urnas

Donald Trump, durante un discurso ofrecido ayer en Washington. Donald Trump, durante un discurso ofrecido ayer en Washington.

Donald Trump, durante un discurso ofrecido ayer en Washington. / michael reynolds / efe

Si el líder izquierdista Andrés Manuel López Obrador gana las presidenciales de este domingo, México dará un giro a su política exterior al centrarse más en los problemas nacionales e intensificar su postura contra el airado Donald Trump. "No le faltaremos el respeto al Gobierno de Estados Unidos porque no queremos que nadie ofenda al pueblo y a la nación mexicana. Pero México es un país libre y soberano, y nunca será piñata de ningún Ejecutivo extranjero", aseguró el miércoles López Obrador ante 80.000 personas en un histórico cierre de campaña en el Estadio Azteca.

En su palpitante discurso, López Obrador, líder en todos los sondeos, dedicó sus últimas palabras a la política exterior y remarcó que el país mantendrá "relaciones cordiales y fructíferas con todos los países del mundo".

Seguro de ser el ganador, afirmó que la "globalidad" no implica "guerra ni hegemonía, sino fraternidad", e indicó que buscará la "solución pacífica de controversias" si vence en las presidenciales, día en que 89 millones de mexicanos están llamados a elegir al mandatario y a más de 3.400 cargos públicos.

Habló especialmente de EEUU, con quien México mantiene una tensa relación desde que Trump ocupó la Casa Blanca (enero de 2017), con un marcado discurso antimexicano y una dura posición en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. El fuerte carácter y el espíritu patriótico de López Obrador hacen prever un potente choque con el jefe de la Casa Blanca, algo que no tiene por qué ser perjudicial. "Un presidente respondón y que dé la cara por México, que nos defienda, va a ser bien recibido socialmente y será una buena actitud ante Trump. Irónicamente, esto es de lo que ha carecido el Gobierno actual", dijo el especialista en Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey, Manuel Valencia.

En este punto coincidió la politóloga Denise Dresser: "Trump es un matón, y los matones sólo paran cuando se ofrece resistencia", dijo recientemente al presentar el libro Manifiesto mexicano. Cómo perdimos el rumbo y cómo recuperarlo.

Más allá de Estados Unidos, donde México destina el 80% de sus exportaciones, López Obrador ofrece un programa en política exterior un tanto débil. Su máxima es: "La mejor política exterior es la interior", por lo que centrará sus esfuerzos en impulsar el desarrollo nacional, así como acabar con la inseguridad y la lucha anticorrupción, convencido de que un México fortalecido tendrá más relevancia internacional.

Con López Obrador no habrá una sólida política exterior. "No es relevante para él porque no dimensiona la falta de liderazgo que hay en política exterior en el mundo", cosa que, según Valencia, sería una gran oportunidad para México para ocupar ciertos vacíos. Para el especialista en relaciones internacionales, la segunda potencia latinoamericana después de Brasil debería afianzar su posición regional y su papel con Europa y el sureste asiático, siguiendo la senda, incipiente e inconclusa del Gobierno actual.

La posición de López Obrador, abanderado de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), es claramente opuesta a la de sus oponentes, José Antonio Meade del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), Ricardo Anaya del conservador Partido Acción Nacional (PAN) y el independiente Jaime Rodríguez, gobernador con licencia de Nuevo León.

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