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Cultura

Atalaya se pronuncia "contra todas las guerras" en el Central

  • El montaje de 'Madre Coraje', de Bertolt Brecht, llega desde hoy al domingo al teatro sevillano con Carmen Gallardo en el rol titular

Situada entre 1624 y 1636, en plena Guerra de los 30 Años entre católicos y protestantes, Madre Coraje es, según Ricardo Iniesta, director de la compañía Atalaya y del Centro de investigación teatral TNT, "una clara metáfora de todas las guerras, incluidas las actuales, ya sean las armadas, como las de Siria o Afganistán, ya sea la guerra soterrada y destructora que libran los mercados contra las poblaciones indefensas".

La pieza fue escrita en 1939, después de que su autor, Bertolt Brecht, huyera de la Alemania nazi, y fue estrenada en 1941 en Zúrich, aunque su versión más celebrada fue la que él mismo dirigiera en 1949 para el Berliner Ensemble, con una impresionante Helen Weigel (a la sazón esposa del dramaturgo) en el papel titular. Un papel que más tarde interpretarían actrices de la categoría de Liv Ullmann, Glenda Jackson, Hanna Schygulla o las españolas Vicky Peña y Rosa María Sardá, y a las que ahora se une la premiada Carmen Gallardo -La Celestina en el montaje precedente del grupo-, curiosamente una de las actrices que protagonizaron la fundación de Atalaya, en noviembre de 1983.

En su compromiso de 30 años con la escena y la investigación contemporáneas, esta compañía estable sevillana, uno de los pocos exponentes que queda en España del llamado teatro de grupo, ha ido creando un lenguaje lo suficientemente rico como para poder afrontar, junto a algunos autores andaluces actuales, los títulos más significativos del teatro de todos los tiempos. Clásicos universales como Sófocles, Eurípides o Shakespeare, españoles como Lorca, Valle-Inclán o Fernando de Rojas, o el teatro más ideológico de Maiakovski o Heiner Müller, este último sin duda uno de los grandes pilares del grupo, componen hoy un fresco único de 22 montajes realizados a lo largo de estas tres décadas y exhibidos en más de 400 ciudades de todo el mundo. En su continuo peregrinar, Atalaya ha cosechado más de una treintena de premios entre los que se encuentra el Nacional de Teatro.

En 2006, el grupo se sintió lo suficientemente preparado como para adentrarse en el teatro musical de Bertolt Bretch y acertaron de pleno con su obra más visionaria, La ópera de tres centavos. Ahora, en coproducción con la Junta de Andalucía, regresan al dramaturgo alemán, creador del Berliner Ensemble, con este título que Iniesta confiesa tener grabado en su cabeza desde que viera en Madrid, también en 1983, la pieza del Odin Teatret -dirigida por su maestro Eugenio Barba- Cenizas de Brecht.

Con su proverbial carro lleno de provisiones, aquí varias veces despiezado y recompuesto por los actores, y con todas sus canciones -arregladas por Luis Navarro- Madre Coraje llegará hoy al escenario del Central (donde permanecerá hasta el próximo domingo) después de recorrer, entre otras, Granada, Cádiz, Jerez y Córdoba, cosechando, según sus protagonistas -y frente al ideal del distanciamiento preconizado por su autor- vivas e intensas emociones en los espectadores. No en vano, esta dura mujer de la guerra deberá pagar sus "beneficios" con el sacrificio de sus propios hijos, incluida la muda e inocente Katerina.

Una parte de esos espectadores, 40 para ser exactos, divididos en dos gradas, tendrán la oportunidad de colocarse en el mismo escenario, justo en primera línea de fuego o, como dice entre bromas y veras el director, "testigos y cómplices, expuestos a la ferocidad de los actores de Atalaya". Cuando la escribió, Brecht tenía la esperanza, hoy vana, de que su obra -y con ella la injusticia y la corrupción que contiene- perdiera actualidad con el paso de los años. Y es que, como dice en uno de sus parlamentos: "Así es este mundo que debería ser otro muy distinto".

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