ORQUESTA BÉTICA DE CÁMARA | CRÍTICA Aires del Sur de una a otra orilla

Thomas y Gómez junto a la Orquesta Bética de Cámara. Thomas y Gómez junto a la Orquesta Bética de Cámara.

Thomas y Gómez junto a la Orquesta Bética de Cámara. / I.H.M.

Le está viniendo estupendamente, en lo puramente sonoro, a la Orquesta Bética de Cámara la necesidad de adaptar su orgánico a las exigencias derivadas de las precauciones sanitarias. Al tener que espaciar a los músicos en el escenario la cuerda se ha reducido a dos instrumentos por parte (salvo un contrabajo), al igual que las maderas y las trompas, con lo que se consigue la formación en la que Falla pensó cuando fundó esta orquesta hace casi un siglo. Además, la necesidad de separar los vientos de las cuerdas mediante mamparas transparentes permite un mejor empaste al amortiguar la sonoridad de los vientos, con lo que el sonido global del conjunto resulta más equilibrado.

Claro que nada de esto serviría de nada si Thomas no hubiese conseguido de la orquesta un sonido global tan bien perfilado y compacto como el de este concierto, con unanimidad y precisión en los ataques, brillantes y contundentes desde los primeros compases de la obertura de Beethoven y perfectamente sincronizados a la hora de seguir a una dirección briosa y atenta a las acentuaciones, con tempos siempre vivos, ritmos marcados y una articulación clara, con la resultante de una enorme transparencia en las texturas que permitía, como en la sinfonía de Schubert, apreciar e individualizar todas y cada una de las frases instrumentales.

Pasaje andaluz es un concierto para guitarra flamenca y orquesta en la que Gómez sigue las pautas de su paisano Paco de Lucía. De sus hábiles manos salieron aires de pasodoble, tanguillos y alegrías, interpretadas con altas dosis de virtuosismo flamenco, con estupendos rasgueados, expresivo uso del pulgar y recreación de la cadencia andaluza en un discurso plenamente melódico, de fuerte lirismo en 'Morelia' y atrayente carga rítmica en 'Mar del Sur', con miradas a un lado y otro lado del Atlántico, como en esa combinación de pasodobles y aires argentinos en el primer movimiento.

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