Música

Bruce Dickinson en Sevilla: 666, the number of the TED Talk

  • El cantante de Iron Maiden compartirá recuerdos y vivencias con el público el próximo 29 de noviembre en el Cartuja Center

  • Piloto y dueño de una compañía aérea y de una marca de cerveza, ahora el músico se ha convertido también en conferenciante inspiracional

El cantante y empresario Bruce Dickinson (Worksop, Nottinghamshire, 1958). El cantante  y empresario Bruce Dickinson (Worksop, Nottinghamshire, 1958).

El cantante y empresario Bruce Dickinson (Worksop, Nottinghamshire, 1958). / D. S.

666, nos recordaría cualquier aficionado a Iron Maiden, tal vez poniendo mirada de mucho peligro y haciendo cuernos con los dedos, es the number of the Beast. Y six-six-six, ni uno más, ni uno menos, serán también, el próximo 29 de noviembre en el Cartuja Center en un acto de singular formato con aforo de cifra satánica simbólica, los espectadores que podrán encerrarse durante cerca de tres horas con Bruce Dickinson, el carismático cantante de la banda británica, emblema insuperable del heavy ochentero pata negra, para plantearle las preguntas que deseen.

Que se olvide su numerosa legión de fans de la posibilidad de escuchar en directo canciones de Powerslave, Somewhere in Time, Seventh Son of a Seventh Son, Fear of the Dark o -claro- The Number of the Beast, eso sí. La historia es otra. La historia va esta vez de triunfar en la vida, así a nivel general. En esta suerte de Aló, Bruce Dickinson, el vocalista contará anécdotas, vivencias, episodios de su vida, y después llegará el turno del público. Aventuran los responsables del teatro de la Cartuja, bastante venidos arriba, que el músico no sólo "no dejará indiferente a nadie", sino que responderá a las preguntas del público "de forma sincera y espontánea" por "peliagudas" que sean tales cuestiones, y que no contento con ello además lo hará con "su mítico e ingenioso estilo".

Lo cierto es que motivos para afirmarlo no les faltan. Para empezar, porque Dickinson, más allá de la aparatosa dramaturgia que inevitablemente forma parte del pack del tipo de heavy del que es un icono absoluto -y que a tantos ajenos a ese género les hace levantar una ceja condescendiente-, tiene una cabeza estupendamente amueblada. Para continuar, porque el cantante no se despedirá de este mundo sin poder decir que conoció fiestas, vaivenes, experiencias, problemas y éxitos de inusual envergadura. Y en definitiva porque es lo que se dice un triunfador heterodoxo, guinda que ahora gusta mucho poner sobre el pastel del liderazgo y el fundar empresas a los entusiastas de las charlas con micrófono dinámico y mando de Powerpoint emboscado en la mano.

El cantante con el Boing 747 que emplea Iron Maiden durante sus giras y que pilota él mismo. El cantante con el Boing 747 que emplea Iron Maiden durante sus giras y que pilota él mismo.

El cantante con el Boing 747 que emplea Iron Maiden durante sus giras y que pilota él mismo. / D. S.

Bruce Dickinson no se ha dedicado solamente a hacer rugir a las multitudes en estadios de todo el mundo con su característico torrente de voz. Licenciado en Historia por la Universidad de Londres y doctor honoris causa en esa misma institución, el músico, de 61 años y recuperado ya totalmente del cáncer en la lengua que le fue diagnosticado en 2015, es conocido también por su pericia como piloto de aviones (tiene el título de capitán y durante años llevó él mismo a sus compañeros durante las giras). La afición, con los años, se convirtió en negocio, ya que es fundador y dueño de la compañía Cardiff Aviation. 

Practicó también la esgrima, al parecer con tal destreza que por un estornudo no llegó a competir en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 representando a su querida Inglaterra. Pero, a la postre, aparte de la música -un segundo, que dejamos de pasear por el escenario, nos paramos para subrayar la trascendencia del mensaje inminente, nos reajustamos el micrófono cerca de la boca y extendemos los brazos con las palmas de las manos abarcando el mundo todo-, la afición más duradera en su vida ha sido el emprendimiento

Bruce Dickinson, en su (pen)última faceta como conferenciante para ejecutivos estresados. Bruce Dickinson, en su (pen)última faceta como conferenciante para ejecutivos estresados.

Bruce Dickinson, en su (pen)última faceta como conferenciante para ejecutivos estresados. / D. S.

Una cerveza propia, llamada Trooper en un guiño a uno de los himnos cuya ausencia en los conciertos de Iron Maiden provocaría disturbios, y una start-up para desarrollar aviones ultraligeros e híbridos se suman a su larga lista de negocios, a la que recientemente añadió la aventura editorial con la escritura de una autobiografía, ¿Para que sirve este botón?, que publicó en español a finales de 2018 la editorial Cúpula. En el libro, Dickinson hace un repaso por su vida, pasa un tanto de largo sobre las batallitas musicales y habla sobre sus aficiones y su modo de ver la vida, cargado de flema británica, humor ácido y cierta distancia desmitificadora. 

La gira de presentación de este libro fue recibida con tanto fervor por los seguidores de Dickinson y su banda, que el cantante, al que no se le escapa una, se puso el traje de hombre de negocios y se lanzó a los anchos auditorios para contar lo mismo a fans incondicionales que a ejecutivos con maletín y tablets desde las que se mueve el mundo unas pocas enseñanzas que ha ido confirmando en su largo y divertido camino. No sabemos de momento más detalles de su acto en Sevilla, más allá de que las entradas están ya a la venta en las webs del Cartuja Center y El Corte Inglés, a un precio -éste sí, casi satánico- de entre 49 y 60 euros.

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