Cultura

Emergentes y necesarios

  • Un equipo andaluz es merecedor de un primer premio en el concurso Europan ensayando nuevos modos de habitación y ordenación de la ciudad

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Sigue siendo Europan, el ya consolidado concurso internacional para jóvenes arquitectos, un referente para vislumbrar el panorama de la última arquitectura europea a través de sus propuestas y ensayos para la ciudad y la vivienda.

Si en sus orígenes, hace ya dos décadas, la oportunidad de desarrollar propuestas innovadoras dio pie a realizar importantes reflexiones internacionales sobre los cambios necesarios que la sociedad y sus nuevas formas de vida demandaban a la arquitectura de la casa -cabría recordar, entre otros, los valiosos seminarios celebrados en los años 90: Acerca de la casa, en Sevilla o Nuevos modos de habitar, en Valencia- y a los agentes implicados, hoy su papel puede ser determinante para la representación o la aplicación de los nuevos aires revisionistas que corren por nuestras latitudes.

Si agentes inmobiliarios, administradores públicos y arquitectos han de ponerse de acuerdo con los usuarios para superar el inevitable frenazo inversor en el que estamos, ello supone que en paralelo al establecimiento de políticas adecuadas en la gestión de los suelos -y eso parece que lleva su camino con las normas supramunicipales y los pactos por la vivienda- han de establecerse mecanismos de formación e información que permitan conocer a los futuros habitantes posibles alternativas y modelos de habitación. Para ello pueden ayudar de manera extraordinaria estos ejemplos, tan verosímiles como novedosos, ensayados en toda la geografía europea por las nuevas generaciones de arquitectos.

Si, además, quien se enfrenta a ese desafío es buena conocedora de la realidad andaluza, como es el caso de Eva Luque, mejor que mejor. En su propuesta ganadora del Concurso para Copenhague, realizada con su compañero del Estudio Los del Desierto (Luque y Pascual), demuestra hasta qué punto un discurso arquitectónico trenzado de una actitud formalmente reservada, con una alta experimentación ha perneado el imaginario de arquitectos formados bajo un enfoque muy diferente.

Luque, en su intenso recorrido por la geografía andaluza, desde Huelva hasta Almería (donde ejerce profesionalmente) pasando por Sevilla, donde cursó su carrera en la Escuela de Arquitectura y participa en actividades del CAAC, llega ahora a Copenhague para tratarla como laboratorio urbano y volcar en esa realidad del norte de Europa una experiencia arquitectónica forjada en una situación muy diferente: sureña y mediterránea.

La operación consiste en la construcción de un gran edificio híbrido de alojamientos y servicios que supera los 30.000 metros cuadrados de techo. Apoyándose en una variación volumétrica, resultado de fragmentar en mil ramas el sólido capaz edificable tanto en planta como en altura, se pretende conseguir una atmósfera singular trufada con escenarios y terrazas diversas, miradas cruzadas y recorridos sorpresivos que los futuros usuarios incorporarán a su vida cotidiana, camino a sus diferentes domicilios. La manzana de vivienda logra alcanzar así, una complejidad urbana tan necesaria como ausente en muchas de las nuevas urbanizaciones del territorio europeo, dando lugar a un paisaje ciudadano encerrado en el ámbito de lo comunitario.

Con este soporte, y como si de una programación informática se tratara, la secuencia de espacios libres y ocupados por personas, de actividades o bicicletas, de zonas comunes o privadas, de usos residenciales o comerciales y de servicios, se distribuyen sobre un gran mapa tridimensional dispuesto para la vida y las relaciones humanas caracterizado por la enorme variedad de espacios abiertos en el interior de la manzana.

Todo, para servir de base a unos modelos de viviendas tan ajustados como flexibles, no ajenos a los servicios que completan el programa, afirmándose en una imagen vitalista materializada con acero, vidrio, policarbonato o vegetación para recrear un ambiente adecuado y atento a las condiciones climáticas y energéticas del sitio donde se produce y a la gente que lo viva en cada momento.

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