Farruquito | Crítica

El momento absoluto

Farruquito presentó su espectáculo 'Íntimo' en el Teatro Central.

Farruquito presentó su espectáculo 'Íntimo' en el Teatro Central. / Erasmo Fenoy Núñez

La compañía de Farruquito es muy dinámica, está en continuo proceso de cambio y es fiel en extremo a sus orígenes, a su filosofía. El grupo está compuesto por intérpretes muy jóvenes, pero que se presentan como músicos experimentados y técnicos consumados. No puede ser de otra manera dada la exigencia rítmica que exigen los montajes del bailaor. Una novedad muy agradable fue la presencia del bajista Julián Heredia que, no solamente aportó un sólido cimiento a la obra con su instrumento sino que también escanció unas bellísimas, coloridas, variaciones melódicas en la línea del creador de este instrumento jondo, Carles Benavent.

Pero entre estos jóvenes, muy destacables, entre estas novedades, encontramos las sólidas bases del baile de Farruquito, uno de los grandes de la danza jonda de hoy, de siempre. Elegante, sutil, técnico, no sólo asombra, también emociona, que es lo que importa.

La otra base de la obra es la sólida presencia de Mari Vizárraga, único miembro de la compañía que permanece desde hace décadas, junto al bailaor sevillano. Y en esos duelos geniales con los que se cerró la obra, con Farruquito bailándole a cada quiebro, a cada gemido, a cada respiración, a cada grito rabioso del cante, encontramos lo mejor de la noche. Farruquito es un clásico de nuestro tiempo que sabe traer lo mejor de su tradición familiar a los aires y maneras de hoy, extendiendo el legado por estilos clásicos como la caña. Y, siempre, desde una consciencia corporal asombrosa, absoluta, sólo al alcance de los superdotados. Conoce el secreto, que no es otro que el de entregarse.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios