Cultura

La Feria del Libro de Sevilla cierra la edición más exitosa de su historia

  • Las ventas han crecido un 40% y las visitas han pasado de 20.000 a 33.000 respecto al año pasado · La ceremonia de clausura integró la entrega de premios con un sentido tributo a José María Bernáldez

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Entre la euforia y la nostalgia. La clausura de la Feria del Libro de Sevilla trascendió ayer su carácter de balance sectorial para convertirse en una ceremonia de exaltación de la lectura y de quienes, como el recordado crítico literario y director del programa televisivo Al sur, José María Bernáldez, han convertido los libros y las bibliotecas en sinónimo de libertad.

Los datos que aportó el director de la Feria del Libro de Sevilla, Javier López, no dejan lugar a dudas del éxito rotundo de esta cita: las ventas aumentaron un 40% respecto al año pasado, lo que convierte a la edición de 2008, que comenzó el pasado 30 de abril, en la "más exitosa" de cuantas se han celebrado hasta el momento. Además, indicó López, 33.000 personas -entre ellas, 5.000 escolares- asistieron a alguna de las más de 270 actividades, frente a las 22.000 de la pasada edición.

Dedicada a las culturas del Mediterráneo, una especialización en la que se ahondará en las próximas ediciones, esta Feria congregó a autores capaces de conectar con lectores muy diversos, como Eduardo Galeano, Antonio Gamoneda, Enrique Vila-Matas o Donna Leon. Muchos de ellos, como José Luis Sampedro, pulverizaron las previsiones de público con llenos absolutos.

Javier López sintetizó las razones del éxito de la cita de la Plaza Nueva, "que se ha convertido en la tercera feria a nivel nacional, tras la de Madrid y Barcelona". "La ciudad de Sevilla ha hecho suya esta Feria", explicó, "y los buenos resultados son fruto del trabajo de consenso realizado por el sector del libro de la ciudad, el apoyo de los patrocinadores, especialmente el Ayuntamiento y la Consejería de Cultura, la posibilidad de contar con un espacio de encuentro como la Plaza Nueva, la mejor oferta bibliográfica y la calidad de las actividades, así como la comunicación desarrollada a través de los medios convencionales y los nuevos soportes, como la página web, que recibió 12.000 visitas".

Tras su intervención, comenzó el desfile de los autores, libreros, documentalistas e instituciones premiados en esta edición por su labor de difusión de la lectura. Lo encabezó la directora de la Biblioteca Pública Provincial Infanta Elena, una emocionada y agradecida Juana Choclán, a quien este galardón "endulza el momento agridulce que supone el abandono de mi carrera profesional", según declaró.

Por la Biblioteca de San José de la Rinconada recogió el premio la delegada de cultura Raquel Vega, quien precedió a los gerentes de la librería Rayuela, Lola Gallardo y Miguel Ángel Escalera. Fernando Rodríguez Lafuente, director del suplemento cultural ABCD, reivindicó la necesidad de leer para "fomentar una ciudadanía crítica" y completó con los escritores Rafael Guillén y Juan Eslava Galán la nómina de galardonados.

Tanto Guillén (granadino) como Eslava (jiennense) se refirieron a sus vínculos personales y literarios con Sevilla. El primero, Premio Nacional de Literatura en 1994 por Los estados transparentes, recordó a amigos como Alfonso Grosso y Rafael Laffón antes de destacar que la mejor antología de su producción la editó precisamente en esta ciudad la Fundación Lara. Por su parte, Eslava Galán, homenajeado en esta edición, celebró la consolidación de "una Feria decente en el zaguán de esta ciudad de grandes libreros y escritores". El autor de En busca del unicornio y Los años del miedo, que ha seguido la cita desde sus inicios "como lector y escritor", se congratuló de que "esta Feria está ya a la altura de la otra, la de Abril, y no tiene nada que envidiar a las mejores de España y Europa".

La foto de familia se completó cuando el presidente de la Asociación Feria del Libro de Sevilla, Francisco Vélez Nieto, entregó a Tessa y Emilia, la esposa e hija del fallecido periodista José María Bernáldez, una distinción en reconocimiento a su compromiso con el libro y la lectura.

"Estamos abrumadas pero reconfortadas y en paz por la cantidad de cariño y aprecio que habéis volcado en las notas y artículos que se han escrito sobre mi esposo y por el afecto demostrado, que no sé como podemos agradecer", declaró Tessa, antes de referirse al legado de amigos de "este sabio despistado y poco interesado por los asuntos terrenales, que incluso me pedía paga los domingos". Los aplausos y lágrimas arreciaron mientras Emilia glosaba la inteligencia y generosidad de su padre, un maestro ligado ya por siempre a esta cita de letras y fantasía.

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