Cultura

'Helliot', escenas de una vida

  • El actor y bailarín Helliot Baeza y el director y coreógrafo Antonio Quiles estrenan hoy en La Fundición la nueva obra de Danza Mobile

Helliot Baeza, protagonista del 'Solo de danza contemporánea para públicos diversos' que llega hoy a La Fundición. Helliot Baeza, protagonista del 'Solo de danza contemporánea para públicos diversos' que llega hoy a La Fundición.

Helliot Baeza, protagonista del 'Solo de danza contemporánea para públicos diversos' que llega hoy a La Fundición. / sofía leiva

Si cada pieza tiene su propia vida, como acostumbran a decir casi de carrerilla todos los coreógrafos, en el caso de Helliot, la obra que se estrena hoy en la sala La Fundición (20:30, entradas de 7 a 12 euros), esto es más cierto que nunca. No en vano, el trabajo, con dirección de Antonio Quiles, es el reflejo "estetizado", pasado por el filtro de la puesta en escena, de su único intérprete, el joven Helliot Baeza, bailarín formado en la escuela de Danza Mobile, la compañía sevillana que desde hace más de 20 años trabaja con las artes escénicas como herramienta para el desarrollo integral de las personas con discacidad física o intelectual, o con diversidad funcional, como se recomienda decir ahora.

La obra, que tras su estreno en Sevilla iniciará una pequeña gira por las ciudades de Bremen (Alemania), Alburquerque (Badajoz) y Madrid (ambas fechas en mayo), supone un auténtico "tour de force" para Baeza, que ofrece en este Solo de danza contemporánea para públicos diversos -así se subtitula- un "derroche brutal de energía", combinando "con una intuición escénica brutal" los lenguajes de la danza, el teatro y un trabajo con el cuerpo de naturaleza más performática. "Como intérprete, actor, performer y bailarín, Helliot está en un momento muy poderoso. Y llevo muchos años trabajando con personas con discapacidad, viendo proyectos por toda Europa, y hasta donde tengo constancia, éste es el primer solo de un intérprete con discapacidad intelectual de una hora en escena. Normalmente se hacen piezas de un cuarto de hora como mucho, o de una hora pero a dúo... A Helliot lo veo en clase todas las semanas y siempre me deja asombrado de sus capacidades y de su presencia, así que este trabajo, que escénicamente tiene algo de lanzarse al vacío, cayó por su propio peso", explica Quiles, que durante casi una década ligado a Danza Mobile como profesor de la compañía por las mañanas y de la escuela por las tardes ha montado para ella las piezas Todo me dice algo, Nada me dice nada y Coreografía para ciegos.

En Helliot, el coreógrafo regresa al tema que suele centrar todos sus proyectos, ya sean para Danza Mobile, para los talleres que imparte en la cárcel o para ser llevados a escena por intérpretes profesionales en el circuito estándar: la identidad. "Siempre me gusta lanzar la pregunta de quiénes somos, cuál es nuestra historia. Porque es una manera de viajar de lo particular a lo universal y de lo íntimo a lo social", explica el coreógrafo y director, que fue ensamblando esta pieza mano a mano con Helliot Baeza, durante los ensayos y horas y horas de conversaciones con el bailarín y actor.

"En Helliot -explica Quiles- están sus expectativas, sus deseos. Está su vida, que vemos a través de una decena de estampas. Él, por ejemplo, viene del campo, creció en Castilblanco de los Arroyos, rodeado de caballos. También dice siempre que le gustaría ser alcalde de su pueblo, porque siente la necesidad de cambiar las cosas. Son aspectos que aparecen en la pieza, al igual que lo que significa el arte para él, o su necesidad de amor, o una reflexión sobre la imagen que tenemos de nosotros mismos y la lucha que implica encontrar el equilibrio en la vida, cómo juega uno con las cartas que le han sido dadas... Es una obra muy caleidoscópica -dice Quiles- que trata de cuestiones en las que absolutamente todo el mundo coincide con él". Con la salvedad, seguro, de que pocos tendrían el arrojo de plantearlas a pecho descubierto en un escenario.

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