jauría | Crítica de teatro

Hermana, yo sí te creo

Seis actores imprescindibles para esta sórdida historia Seis actores imprescindibles para esta sórdida historia

Seis actores imprescindibles para esta sórdida historia / Vanessa Rabade

‘Hoy ha muerto mamá’. Con esta frase desprovista de sentimentalismo comienza El extranjero de Albert Camus. Esa oración sentenciará el futuro de su protagonista al que no se le perdonará el que no llore la pérdida de su madre.

La Jauría, escrita por Jordi Casanovas y dirigida por Miguel del Arco, me ha recordado la novela de Camus cuando en la segunda parte, la chica de 18 años que fue violada en los Sanfermines de hace tres años es sometida a una segunda violación por parte de los abogados defensores. ¿Cómo debe comportarse en su vida normal una mujer a la que en 15 minutos cinco hombres la han penetrado por todas sus cavidades en un espacio de tres metros cuadrados?.

Jordi Casanovas demostró con Ruz-Barcenas una enorme capacidad dramatúrgica para reconvertir las transcripciones de un sumario en pieza teatral. En Jauría utiliza, de nuevo, la actas del juicio realizado a La Manada para crear una desgarradora denuncia del concepto de ‘normalidad’ con la que lo masculino se enfrenta al sexo y la insufrible desconsideración con la que es tratada la víctima a la que se somete a vejaciones morales en aras de una defensa inexplicable.

Uno siente vergüenza al ver, en Sevilla, como un grupo de chicos sevillanos jalean con palmas sus crímenes. Y asiste, con horror, a algo que debe llevarnos a una profunda reflexión sobre los valores que una parte de los hombres siguen viendo como comportamientos masculinos.

Resulta desolador comprobar que estos cinco chicos no parecen tener conciencia de lo que han hecho. Esa es la verdadera tragedia. Para ellos es ‘algo normal’. Es más, la chica hasta tendría que agradecerles que se la hayan f... Asqueroso.

Miguel del Arco ha huido del morbo, sus seis intérpretes encabezados por la inmejorable María Hervás se valen de la palabra para reflejar uno de los actos más sórdidos de nuestra reciente historia. No estamos acostumbrados en España al teatro político y documental pero hay que agradecerle a El Pavón Teatro Kamikaze que tome la iniciativa y lo aborde con valentía.

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