Crítica de Cine

Hijas de la diferencia

Una escena de 'Rara', debut de la directora chilena Pepa San Martín. Una escena de 'Rara', debut de la directora chilena Pepa San Martín.

Una escena de 'Rara', debut de la directora chilena Pepa San Martín. / d. s,

El primer largo de la chilena Pepa San Martín se alinea en ese indie latinoamericano festivalero de formas suaves, realismo distanciado y mirada diferencial sobre los conflictos y dudas de una joven (Julia Lübbert) situada en la encrucijada de la lucha por su custodia y la de su hermana entre unos padres separados con la particularidad de una madre que ha rehecho su vida junto a otra mujer.

San Martín sitúa su cámara en los entresijos, tras las puertas, bajo las escaleras, en los patios de recreo, frente a las conversaciones de amigas y en las reuniones de grupo, buscando materializar ese misterio de la juventud que se abre paso con interrogantes entre el mundo de los adultos, un mundo dominado por las medias voces condescendientes, algunos arrebatos de tensión y un cariño diluido en los pequeños gestos y detalles cotidianos.

Rarase ubica así en el territorio de la militancia sugerente y elíptica, atenta siempre a esas niñas, a su mirada, a su lenguaje y a sus cuerpos en unos espacios que no les pertenecen ni dominan a pesar de su paulatina toma de conciencia.

No hace mucho, la maravillosa Verano en Brooklyn se movía también en un territorio cercano, aunque San Martín no alcance aquí las cotas de complejidad y profundización en la condición humana (de clase media) contemporánea de la cinta de Ira Sachs.

Quedan, eso sí, gestos de poderosa verdad, conocimiento y empatía juvenil, algunos apuntes sobre el silencioso calado de la homofobia en la sociedad chilena y un retrato de las nuevas familias que no carga las tintas ni traza la fácil barrera de buenos y malos en la contienda por el control de los afectos y sus consecuencias en los hijos.

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