Cultura

Interesante corrida de Torrestrella

  • Encierro bien presentado de Álvaro Domecq, con dos toros para el éxito, primero y quinto · Antonio Barrera, Luis Bolívar e Iván Fandiño, con el peor lote, se marchan de vacío

GANADERÍA: Corrida de Torrestrella, en conjunto bien presentada y de buen juego. Los mejores, primero y quinto, que fueron ovacionados en el arrastre. MATADORES: Antonio Barrera, de blanco y oro con cabos negros. Dos pinchazos, pinchazo hondo y un descabello (aplausos tras un aviso). En el cuarto, casi entera (saludos tras aviso). Luis Bolívar, de azul turquesa y azabache. Estocada (silencio). En el quinto, pinchazo y casi entera (saludos). Iván Fandiño, de verde y oro. Dos pinchazos y estocada (saludos). En el sexto, pinchazo y casi entera (silencio). INCIDENCIAS: Plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao. Segunda de feria. Tres cuartos de entrada. Paco Peña se desmonteró en el cuarto, tras recibir una gran ovación en banderillas.

Los matadores de toros Antonio Barrera y Luis Bolívar, con huellas de sendas caricias de los toros disfrutaron de dos oportunidades de oro para un éxito redondo en la plaza de Vista Alegre de Bilbao. Se les esfumaron los triunfos, entre tanto Iván Fandiño, con el peor lote, consiguió los momentos más destacados de un espectáculo en el que se lidió un encierro de Torrestrella, bien presentado, que en su conjunto dio posibilidades que no fueron aprovechadas.

Antonio Barrera, que toreó con una fractura de una costilla y fisura de otra, tras un percance sufrido el pasado sábado en la plaza de Quintanar de la Orden, se mostró voluntarioso. Con el que abrió plaza, un toro bien hecho, noble y repetidor, el sevillano se perdió en una faena pasada de metraje, sin que llegara a emocionar al público bilbaíno. Una labor que cerró con manoletinas y que no remató acertadamente en la suerte suprema. El respetable premió al toro con una gran ovación en el arrastre. Barrera estuvo muy porfión con el noblón y flojo cuarto. En su labor, que comenzó con muletazos de rodillas, sacó algunos muletazos estimables por el pitón derecho, el de mayor recorrido. De nuevo, faena larguísima, en la que sonó un aviso cuando todavía no había entrado a matar. Al intentar cuadrar al toro sufrió un serio achuchón del astado, que le volteó y le llegó a pisar en la espalda. Una estocada casi entera fue la rúbrica de un acto que rozó el drama.

Luis Bolívar, con el rostro marcado por un palazo en un percance en la jornada anterior, también se las vio con un lote desigual, sin llegar a rematar. El segundo toro , bien presentado, hizo una brava pelea en varas. Sangró mucho tras el primer tercio y se apagó como una vela. El colombiano porfió sin frutos con un animal muy parado en la muleta. El serio quinto, con dos machetes imponentes, dio un buen juego y el torero no llegó a dar con la tecla adecuada. Tras una larga cambiada de rodillas lanceó con bellas verónicas. Pero la faena, que comenzó con vibrantes pases por la espalda, no consiguió redondearla. Los mejores pasajes llegaron en muletazos aislados con la diestra.

Iván Fandiño, con el peor lote, apuntó un buen concepto del toreo. Con el noblón tercero, un precioso burraco, sin clase ni entrega, el torero vasco brilló en los lances de recibo a la verónica. Con la franela dejó algunos destellos en una faena desigual, que no llegó a cuajar totalmente. Y con la espada estuvo desacertado. Con el deslucido sexto, un astado muy parado y con cierta aspereza, se mostró valiente y, asentado y con seguridad, consiguió de nuevo sacar algunos muletazos con clase. En el cierre, rememorando a Antonio José Galán, entró a matar sin muleta en dos ocasiones, jugándose el pellejo de manera extraordinaria, casi suicida. Dejó un pinchazo y una estocada muy trasera, saliendo lanzado por los aires en ambas ocasiones. Precisó de un descabello para finiquitar el toro. Parte del público bilbaíno le recriminó los dos alardes temerarios. Una terrible paliza innecesaria y sin recompensa.

Con ese miedo en el cuerpo, con esas dos escenas dramáticas, en las que un hombre se arrojaba, sin muleta, en la cuna de un toro cuajado para meter la espada y volar por los aires, se cerraba una corrida en la que al menos dos toros de Torrestrella, primero y quinto, no fueron aprovechados.

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