Cine

James Cameron cumple los 65 años sin pensar en la jubilación

  • El canadiense trabaja en cuatro secuelas de ‘Avatar’, que se estrenarán de aquí a 2027

James Cameron, en 2012, cuando descendió al lugar más profundo del Pacífico. James Cameron, en 2012, cuando descendió al lugar más profundo del Pacífico.

James Cameron, en 2012, cuando descendió al lugar más profundo del Pacífico. / National Geographic

James Cameron, director de las películas más taquilleras de la historia, Titanic y Avatar –con permiso de la última entrega de Los Vengadores, que acaba de destronarlas–, llega este viernes a los 65 años de edad con cuatro secuelas de Avatar pendientes de estreno de aquí a 2027, y un último Terminator.

Nada más lejos de la intención de este físico y astrónomo, medio científico, medio cineasta, de retirarse a la edad en la que la mayoría de los mortales están deseando dejar las obligaciones laborales y dedicarse a la vida contemplativa.

Claro que no todo el mundo recibe con esa edad el presupuesto más alto de la historia de la industria del cine (900 millones de euros) para que haga cuatro películas. Dos de ellas –las dos primeras secuelas de Avatar, aún sin título confirmado–, rodadas a la par y ya en proceso de posproducción, y las dos últimas, en proceso, con fecha de estreno prevista para 2025 y 2027, respectivamente.

Es cierto que ha debido cambiar un par de veces la fecha de los estrenos, pero el director defiende que no es un proyecto "normal": "Lo que la gente tiene que entender es que es una cadencia de estrenos. No estamos haciendo Avatar 2, sino que estamos haciendo cuatro entregas a la vez. Es un proyecto épico. Algo similar a la construcción de la presa de las Tres Gargantas", añade, sencillo.

En unas declaraciones de 2018, Cameron reveló que completar estas películas le obligará a pasar los próximos 8 años volcándose en ellas por completo, y que, cuando acabe, si todo va bien, tendrá 73 años. "No es un plazo de locura, si lo piensas –reflexionaba el creador de Abyss–. Nos llevó cuatro años y medio hacer la película original y ahora estamos haciendo cuatro. A esto me dedico todo el día. Hemos avanzado mucho en el diseño de las criaturas y los sets. Es excitante. Ojalá lo pudiera compartir con el mundo. Pero lo desvelaremos cuando llegue el momento".

La que veremos pronto, en concreto, el 1 de noviembre próximo, es la sexta entrega de la franquicia Terminator: Destino oscuro, que bajo la dirección de Tim Miller, recupera a Linda Hamilton y a Arnold Schwarzenegger, y agrega al latino Gabriel Luna como nuevo y letal terminator, donde el canadiense firma como guionista y productor.

"Hay gente que busca respuestas en la religión. Yo las busqué en la ciencia", asegura

Con 17 años, la familia de Cameron, nacido en Kapuskasing, Ontario (Canadá), el 16 de agosto de 1954, se mudó a California, donde cursó Física en la Universidad Estatal. "Fui a la universidad porque quería tratar de entender el universo y de dónde viene la materia. Para mí valía tanto la cosmología como la astronomía o la física. Hay gente que busca respuestas en la religión, yo las he buscado siempre en la ciencia", decía Cameron.

El cineasta siempre ha usado sus conocimientos para mejorar sus películas de ficción, desde Terminator (1984), su primer éxito, hasta Alita: Ángel de combate (2019), su última producción, pero su pasión por las profundidades marinas se vieron, sobre todo, en Abyss y Titanic.

James Cameron, ante el cartel de 'Avatar'. James Cameron, ante el cartel de 'Avatar'.

James Cameron, ante el cartel de 'Avatar'. / Efe

Lleva años comprometido con el medio ambiente y son muchos y aclamados sus trabajos como documentalista y creador de series de televisión que conciencian sobre el cambio climático y la protección de los fondos marinos. En 2011, la National Geographic Society le nombraba explorador honorífico. Entonces, Cameron se quejó de que la sociedad solo mirase hacia la ciencia "cuando avanza en campos que le interesan, como nuevas tecnologías, pero sin atender a lo que no quiere oír, como la necesidad de cuidar la Tierra", decía en una entrevista con Efe.

Ponía de ejemplo Avatar, que narra el enfrentamiento entre humanos y los nativos del planeta Pandora, como muestra de que "los pueblos pueden volverse guerreros para proteger la naturaleza contra las incursiones del mundo desarrollado".

Y en una última confesión, este cineasta amante de la ciencia ficción afirmaba "hacer películas para poder pagar las exploraciones, no al revés". Porque "si quieres ver las criaturas más asombrosas del planeta, que pueden ser la inspiración para miles de seres extraterrestres increíbles, todo lo que tienes que hacer es sumergirte cinco metros en un arrecife de coral". En 2012, Cameron descendió en un minisubmarino al lugar más profundo del Océano Pacífico, a casi 11.000 metros de profundidad.

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