Úrsula López | Directora del Ballet Flamenco de Andalucía

"Lorca era un artista flamenco"

  • La bailaora y coreógrafa presenta hasta el 21 de agosto 'El maleficio de la mariposa' en el ciclo 'Lorca y Granada en el Generalife'

  • La obra, en la que colabora Pedro G. Romero, llegará al Teatro de la Maestranza de Sevilla el 7 de noviembre

La bailaora y coreógrafa cordobesa Úrsula López (Montilla, 1976).

La bailaora y coreógrafa cordobesa Úrsula López (Montilla, 1976). / M. G.

Tras dos años de trabajo, Úrsula López ha podido por fin presentar una obra muy especial para ella, El maleficio de la mariposa. El espectáculo se ofrece dentro del ciclo Lorca y Granada en los Jardines del Generalife hasta el 21 de agosto y el próximo 7 de noviembre recalará en Sevilla, en el Teatro de la Maestranza. Con el subtítulo Mujeres, danza y bailes en tiempo de Federico García Lorca, el proyecto cuenta también con el cimiento intelectual-conceptual de Pedro G. Romero y la participación especial de Manuel Lombo. En este 2021 se cumplen 20 años del ciclo granadino y un siglo del estreno de El maleficio de la mariposa, el trabajo que supuso el debut como dramaturgo del autor de Fuente Vaqueros.

–El espectáculo tuvo que aplazarse en 2020 hasta este verano: un año de retrado debido a la pandemia...

–Por eso el estreno, por fin, ha sido tan emocionante para mí y para todo el elenco. Hemos trabajado muy duro, con todas las dificultades que hemos tenido.

–¿Qué cree que va a sentir el espectador viendo la obra?

–El espectáculo tiene algo desde el principio que es mágico. Es la reconstrucción de esas coreografías históricas. Detrás hay un trabajo de documentación enorme, en el que hemos recorrido la edad de plata del flamenco, y también hemos analizado la relación de Federico con las mujeres de su tiempo, desde que nació hasta que murió. Eran mujeres del mundo del baile, con las que tuvo relación y a las que pudo ver actuar. El espectáculo recrea momentos muy mágicos, casi irreales. Es un espectáculo muy mágico. Hay un trabajo con el lienzo blanco y en los laterales, se ve a los músicos; se nos ve a todos. Y eso es muy bonito, ver cómo se transforman esos bailaores, esas bailaoras. Es emocionante.

–¿Cómo fue el trabajo con Pedro G. Romero para preparar este espectáculo?

–Ya lo conocía de antes, de un espectáculo dedicado a Julio Romero de Torres. Cuando presenté el proyecto del Ballet Flamenco de Andalucía ya pensé en él. Era la persona que podía dar una visión distinta para hacer un Lorca diferente. Sólo lo podía hacer un ballet como el andaluz. No es una obra de Lorca, esto era otra cosa. Era acercar ese trabajo que Lorca hizo con el baile y con la danza, que la gente no conoce tanto.

–¿Lorca fue un flamenco?

–Totalmente. Es indiscutible. Lo llevaba en su ser, era un artista flamenco, andaluz, por supuesto. En su cabeza la vanguardia y la tradición iban de la mano. Quizá algunos no lo comprendían.

–Ha querido ser fiel a las coreografías de la época...

–He tenido documentación sobre todo escrita de la época, algunas fotografías y algún pequeño vídeo. Con las fotografías y las pocas grabaciones que existen te haces una idea claramente del baile de la época, de cómo bailaban, porque había una línea general de esas bailaoras, iconos del baile. También de las otras bailarinas coetáneas, que de ellas sí había algo más de información. Se veían unas a otras, se conocían. Ahí estaba Antonia Mercé, que bailó más fuera que dentro de España y fue muy conocida internacionalmente. Unas bebían de las otras y eso es lo que más me ha inspirado, esa relación de esas mujeres que miraban y comentaban entre sí la danza española y el flamenco. Luego yo les doy mi interpretación a esas coreografías, claro, pero sí son muy fieles a los movimientos y a la forma de bailar de aquella época. Eso lo he llevado a rajatabla y nos ha costado mucho trabajo, es muy diferente a lo que hacemos hoy. Ahora hay una sobrecarga de información.

–En una charla en el Centro Lorca Pedro G. Romero dijo que le interesaba trabajar con el Ballet Flamenco de Andalucía, al que calificó como "elemento anacrónico". ¿Está usted de acuerdo?

–Pienso que el BFA tiene el deber de hacer esta tarea de recuperación. Es una obligación de la institución, de hecho, mantener vivas unas coreografías que forman parte de nuestro patrimonio cultural e histórico. También haremos nuevas creaciones, pero también tenemos que salvaguardar este patrimonio. Es una apuesta de la Consejería de Cultura y mía también.

–¿Cómo fue el proceso de selección del elenco?

–Es un elenco muy especial. Son todos muy diferentes y tienen mucha potencia individual. Tienen un nivel artístico que hace mucho tiempo que no tenía el Ballet Flamenco de Andalucía. Y no me refiero sólo al nivel técnico, que lo tienen, sino también a la capacidad que tienen de cambiar de registro. Son ser artistas completos, muy potentes. 

–¿Se trabaja para volver en 2022 o no se puede contar nada todavía?

–Me imagino que el Ballet algo tendrá que hacer [risas]... El año que vienen se cumplirán cien años del concurso de Cante Jondo en Granada.

–Todos los espectáculos del ciclo Lorca y Granada dejan su impronta, ¿cómo le gustaría que se recordara El maleficio de la mariposa?

–Viniendo de donde venimos, de un año tan difícil, ojalá quede como un espectáculo de esperanza, como una señal de que estamos volviendo a la normalidad. La danza y la cultura ayudan a las personas, reviven el corazón y el alma. Espero que la gente disfrute y se olvide de todo.

–Antes de asumir la dirección del BFA tenía usted su propia compañía privada, ¿la echa de menos?

–Claro. Ahora dedico toda mi energía al Ballet. Era algo que yo quería, un reto que me propuse alcanzar. Dirigir un ballet público de esta entidad es un orgullo y voy a disfrutarlo al máximo. Y cuando acabe esta etapa siempre habrá cosas que hacer, y retomar mi compañía será una de ellas, seguro.

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