Cultura

Madurez a los 18

  • El Mes de Danza, entre el 28 de este mes y el 20 de noviembre, cumple la mayoría de edad con una reflexión sobre los límites del movimiento coreografiado, "desde lo más bailado a lo más estático". La programación llegará a 19 espacios diferentes

Crecer rápido y en condiciones hostiles puede acabar contigo o, por el contrario, curtirte. En otras palabras, lo que no te mata te hace madurar, y así, con apenas 18 años, el Mes de Danza, que en su nueva edición propondrá 24 días de programación en 19 espacios de la ciudad, ya puede considerarse no sólo mayor de edad, sino todo un veterano.

Atrás queda, de momento, esa etapa de zozobra que a punto estuvo de acabar con el certamen, uno de los (muy) pocos dedicados en España a la coreografía contemporánea; tiempos en los que las administraciones patrocinadoras, entre ellas Junta y Ayuntamiento, se echaban para atrás o incluso amagaban con apropiarse de un festival fruto de la iniciativa privada. Tan lejos llegó el desencuentro que en 2009 el Mes de Danza bordeó el abismo, aunque finalmente salvase los trastos con una edición de transición.

Ahora, incluso en época de crisis interminable, la cosa cambia y todos se congratulan. La delegada de Cultura del Ayuntamiento, María del Mar Sánchez Estrella, casi recién llegada, considera que este cumpleaños es "un motivo de alegría y de felicitación". Bernardo Bueno, delegado provincial de Cultura de la Junta de Andalucía, apunta por su parte que "18 años son muchos o pocos, pero como en Sevilla las cosas duraderas no abundan, hay que felicitarse".

La destinataria de la enhorabuena es, desde luego, María González, directora del festival, quien hoy ha presentado un cartel que prolongará su oferta entre el 28 de este mes y el próximo 20 de noviembre. "Todo lo que estáis viendo es danza, aunque os parezca raro. Así que, ¿por qué no plantear preguntas más enriquecedoras? Por ejemplo: ¿por qué un trabajo me llega y otro no?", dice González en referencia al lema de esta XVIII edición, Esto es danza. "En la actualidad asistimos a un debate manido sobre los límites de la danza, sobre cuáles son los márgenes de un movimiento para poder llamarlo así -añade-. Nosotros queremos abrir una reflexión más amplia y por eso proponemos un abanico que abarca desde lo más bailado a lo más estático".

Ese abanico abrirá sus varillas el viernes 28 en la iglesia del Monasterio de La Cartuja de la mano del coreógrafo Víctor Zambrano, sevillano afincado en Barcelona, y su Del estado natural de las cosas, un espectáculo protagonizado por tres bailarinas de la tierra: Judith Mata, María Martínez Cabeza de Vaca e Inmaculada del Corral.

El apartado Danza en espacios singulares, antes denominado Danza en espacios insólitos, incluye también paradas en los Jardines del Guadalquivir, el Jardín Americano, la Alameda de Hércules, las estaciones de metro del Prado y San Bernardo o, entre otros, el Metropol Parasol, "un lugar atractivo en el centro neurálgico de la ciudad", dice González. Por ellos pasarán propuestas como las de Bikini Ducc y Dos Proposiciones (Breve historia de un largo acontecimiento); Ertza / Asier Zabaleta (Yo nací mañana) y Elías Aguirre y Manuel Rodríguez (Escuálido marsupial). Mención aparte merece por su singularidad el espectáculo presentado en el Hotel Corregidor por parte de Sinónimos flamencos (lunes 31 de este mes), El síndrome de Stendhal, Pieza nº 9: cantaora y bailaora actuando desde dentro de un armario. En efecto, rizando el rizo de los límites que Israel Galván ya traspasó danzando en un ataúd

La programación en teatros también suma nuevos escenarios. El Quintero acogerá el día 20 de noviembre la clausura del festival, el maratón ¡Ahora bailo yo! Con anterioridad podrá seguirse en el Maestranza -donde el israelí de Arkadi Zaides presentará el 2 de noviembre Quiet-, el Centro de las Artes de Sevilla, el Teatro Alameda -con Date Danza y su Río de luna-, La Fundición y, entre otros, el Teatro Central -con los griegos Oktana Danza Teatro y los españoles Mal Pelo / María Muñoz-.

Los espacios singulares estarán abiertos al público con acceso gratuito hasta completar aforo. En los teatros, por contra, las entradas oscilan entre los 5 y los 20 euros en función del espectáculo.

El presupuesto de esta edición asciende a 173.120 euros, una cantidad aportada por Ayuntamiento, Junta y Ministerio de Cultura. "Tenía una lista de 18 posibles patrocinadores -explica González sin resaltar la coincidencia: uno por cada año de festival-, pero todos dijeron que no. Es difícil encontrar dinero".

También se suman colaboraciones en especias. La Consejería de Cultura, a través del Teatro Central, asume el caché de Mal Pelo / María Muñoz, mientras que el Ayuntamiento, a través del Teatro Alameda, hace lo propio con Date Danza. Por su parte, el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus) acoge entre otras actividades paralelas un taller de escritura crítica sobre danza.

Pero en el apartado dinerario sobresale una aportación particular del Ministerio de Cultura a través del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (Inaem), 12.000 euros destinados de manera específica a la visibilidad del Mes de Danza en internet. Ello hará posible, por ejemplo, una mayor presencia en la web del certamen de mes de danza tv, donde podrán verse previas y entrevistas con los protagonistas del festival, o un panel interactivo, 18 años calando, donde el usuario podrá dejar constancia personal de sus recuerdos en torno a la azarosa, pero fructífera, trayectoria del encuentro.

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