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Crítica de Música

¡Oh, hermanas!

El grupo sevillano O Sister!, la noche del jueves durante su actuación en el Lope de Vega. El grupo sevillano O Sister!, la noche del jueves durante su actuación en el Lope de Vega.

El grupo sevillano O Sister!, la noche del jueves durante su actuación en el Lope de Vega. / juan luis morilla

La frase que más pudo oírse a la salida del espléndido concierto del jueves, repetida entre las sonrisas que O Sister! había dibujado en el rostro del público, fue: "¡Cómo han crecido! ¡Qué gran banda!". Los comienzos de esta agrupación singularísima -no sólo en el ámbito jazzístico de nuestro país- están marcados por una semilegendaria actuación inaugural y aquel primer disco, Crazy People (2010), que empezó con buen pie a nutrir la paradoja que aún hoy nos encandila: que el delicioso pastel que nos sirven huela a recién hecho con ingredientes que tienen, poco más o menos, un siglo de antigüedad. Han pasado pocos años desde aquel rutilante estreno, pero han ocurrido muchas cosas e importantes: dos álbumes más, un epé en directo, la organización -con la colaboración de ese factótum de nuestro jazz que es Ivan Pivotti- del Sevilla Swing Festival, el viaje a la Nueva Orleans de sus veneradas Boswell Sisters...

Y, entre tanto incansable trajín, el estudio, la profundización, el arreglo de tantos temas de ese jazz primigenio que, más que reivindicar, O Sister! tan elegantemente disfruta sobre las tablas. Y ese disfrute -su revolucionaria sonrisa, como escribía en este medio Paco Camero hace unos días- ha resultado contagioso, epidémico. De modo que el concierto del jueves (llenazo, sold out) era un acontecimiento esperadísimo, pues se vivía casi como el regreso de las heroicas Sisters a la ciudad que las viera nacer como banda. A su público, aunque éste se ha desbordado hasta cubrir una amplia geografía, de Malasia a la patria de Louis Armstrong.

Venían a presentar su último álbum, recién publicado: Stompin' in Joy, y lo interpretaron de la primera a la última canción, con la magnífica formación que lo ha alumbrado. Nos obsequian, además, con un delicioso recorrido por su trayectoria discográfica: desde su himno boswelliano, Crazy People, I'm Gonna Sit Right Down (and Write Myself a Letter) con desternillante presentación de la Amado, a Everybody Loves My Baby o Ol' Man Mose.

Nos tienen ya acostumbrados al rescate de joyas semienterradas, y esta vez no podía ser menos: ahí queda ese tema inédito, nunca grabado, de las Boswell, retomado ahora, You-dle-ee-oo-dee-oo; también los muy bien escogidos estándares: exquisita versión de Moonglow, y Bei Mir Bist Du Schön, que ya habían visitado en sus directos. Pero lo que supone un paso cualitativo -que se salda con algo más que el éxito, pues presentan vocación de clásicos- es la composición de temas propios, sencillamente inmejorables: el autobiográfico I Fell in Love With New Orleans, la soberbia Please, Don't Talk To Me Before My Morning Coffee, que comparte con The Baby Rag un equilibrado toque humorístico, por no hablar de esos himnos que no se agotan en lo reivindicativo pero nos hacen levantar la cabeza mientras nuestros pies hacen su claqué: Nowzah! (I Don't Accept Your Rules) y Keep Your Head Up, Sister!.

Pueden nuestras heroicas hermanas de New Orleans salir con la cabeza alta, bien alta, a cantar sus relucientes canciones por el mundo, como lo harían Debbie Reynolds y Gene Kelly por más que arrecie la tormenta.

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