Cultura

El Prado exhibe su colección de obras de Rubens en un montaje especial

  • El museo madrileño plantea una mirada renovada sobre el artista a través de una exposición concebida como una instalación contemporánea e integrada por 90 cuadros

Como si se tratara de un gabinete real o de una instalación contemporánea, el Museo del Prado exhibe su colección de 90 obras de Rubens en un especial montaje que permite una mirada renovada sobre el artista flamenco. En una sucesión cronológica y en secuencia casi fílmica, los cuadros de Rubens y su taller que se conservan en el Prado han sido colgados uno junto al otro, de forma que recuerda la continuidad de la obra en los antiguos gabinetes, invitando al visitante a sumergirse en el universo del pintor, del que se reivindican su talento y su fuerza.

El inicio de las obras de acondicionamiento de las salas del museo donde se muestra la obra del artista ha permitido organizar esta exhibición de pintura que coincide en el tiempo con la presentación del documental Rubens. El espectáculo de la vida.

Realizado por Miguel Ángel Trujillo bajo la dirección científica de Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Prado, el documental ofrece un acercamiento a la carrera artística y a la obra pictórica de Rubens (Siegen, 1577-Amberes, 1640).

La importante colección que el Prado conserva del pintor flamenco no se entiende "sin la elevada pasión monárquica por la obra del autor de cuadros que hablan de vida, muerte, amor, pasión", señaló el director del museo, Miguel Zugaza, para quien el montaje planteado por Vergara introduce al visitante en un mundo mítico que hoy nos cuesta reconocer.

El objetivo de la muestra, que se puede definir como instalación, almacén, gabinete o retrospectiva, según Zugaza, "es despertar la conciencia del visitante sobre la importancia de Rubens en la historia que relata el Museo del Prado y llamar la atención sobre el artista".

La sucesión de las 90 pinturas, 20 de las cuales llevan una década sin mostrarse al público, "sitúa al espectador andando sobre una cuerda floja, solo ante Rubens. Este especial montaje es un reto para el museo pero queremos que lo sea también para el visitante", en su voluntad de actualizar el interés por Rubens.

Vergara insistió en que los cuadros han sido colgados con la intención "de volver a dirigir la mirada, de mirar de forma diferente" la obra del artista flamenco: se plantea de una manera "menos cocinada de lo habitual, dando más libertad al visitante, sin dirigirlo".

Este planteamiento es "revelador de cosas nuevas", según el conservador, para quien la sucesión de las obras permite descubrir a un Rubens coreógrafo, musical, dinámico, con pinturas que enlazan unas con otras: "Se pueden descubrir muchas cosas que hacen que surja un conocimiento diferente de Rubens".

Desde el artista formal, casi escultórico, rotundo y contundente de la primera época hasta el pintor en que la figura se diluye y cobra una dimensión enorme lo poético, "la sensibilidad y retórica de Rubens se piensa que es de otro tiempo", según Vergara.

Artista prolífico del que se conservan 1.500 cuadros, la del Prado es la mayor y una de las mejores colecciones de Rubens en el mundo. El recorrido permite apreciar la evolución de su estilo y su forma de abordar las grandes obras.

Dentro de dos meses y medio, las pinturas de Rubens volverán a los espacios reformados de la galería central del Prado, a la sala 16 B y a las salas de la segunda planta en las que se mostrará la pintura flamenca.

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