Cultura

La Sala Rubens se instala en Sevilla

  • El teatro de la isla de la Cartuja ofrece hoy y mañana, con las entradas agotadas, el estreno español de 'El país de Nod' del grupo belga FC Bergman

Stef Aerts y Thomas Verstraeten, actores y fundadores de FC Bergman, supervisan la transformación del Central. Stef Aerts y Thomas Verstraeten, actores y fundadores de FC Bergman, supervisan la transformación del Central.

Stef Aerts y Thomas Verstraeten, actores y fundadores de FC Bergman, supervisan la transformación del Central. / josé ángel garcía

Parece ser que Bélgica sigue capitaneando la creación contemporánea en el campo de las artes escénicas. De hecho, cuando sus grandes creadores -dos de los cuales, Jan Fabre y Jan Lawers, han pasado esta temporada por el Teatro Central- superan el medio siglo, una nueva generación irrumpe con una energía inusitada. Es el caso de FC Bergman (el Foute Club Bergman), un colectivo de artistas creado en Amberes por unos jóvenes estudiantes de teatro y que, desde 2008, ha creado piezas caracterizadas por una mezcla de lenguajes y de fuentes de inspiración -de Pina Bausch al cine de Lars von Trier-, y por la monumentalidad de sus escenografías. Espacios inmensos donde el hombre, un pequeño ser condenado al fracaso, lucha contra las presiones que amenazan desde el exterior su insignificante existencia.

En enero de 2013 la compañía se unió a la Toneelhuis para una residencia de cuatro años recientemente renovada. Hasta 2021, por tanto, el centro de creación más poderoso de Flandes ayudará a realizar los sueños de este Club de nuevos talentos en cuya historia se encuentran trabajos tan espectaculares como el musical Van de Vos (sobre la fábula de animales Le roman de Renard) o tan descabellados como 300 el x 50 el x 30 el, donde el colectivo logró erigir en el escenario a un pueblo entero.

Por primera vez esta recreación del Museo Real de Bellas Artes de Amberes toma un teatro

Para su último espectáculo, El país de Nod, que tiene esta noche y mañana en el Teatro Central su estreno español (21:00), interpretado (sin palabras) por los seis fundadores de la compañía, la escenografía reproduce con exactitud nada menos que la esplendorosa sala que acogía los cuadros de Rubens en el Museo Real de Bellas Artes de Amberes.

El Museo, inaugurado en 1880 y dañado por las bombas de la segunda Guerra Mundial y por el paso del tiempo, lleva siete años cerrado por trabajos de remodelación. "Para nosotros -cuentan los actores Stef Aerts y Thomas Verstraeten- fue un auténtico flechazo. Hacía tiempo que buscábamos un sitio que sugiriera lo que queríamos contar y el día que entramos, casi por azar, nos enamoramos de él. Era como un cuerpo moribundo que encerraba mil vidas en su interior. Al principio tratamos de presentar allí dentro nuestro espectáculo pero no conseguimos los permisos necesarios y fue entonces cuando decidimos construir una de sus salas".

El título hace referencia al lugar donde Dios desterró a Caín después de haber matado a su hermano. "Escogimos ese título porque la Biblia -dice Aerts- es una referencia importantísima para la cultura occidental, pero también porque es el punto de partida de un sentimiento de dolor y de culpabilidad del que nosotros hablamos mucho en nuestras obras".

El país de Nodse estrenó en 2015 y encontró el respaldo internacional en el Festival de Avignon de 2016. En noviembre de ese mismo año la compañía llegó a España, aunque no con esta pieza sino con 300 el x 50 el x 30 el. Curiosamente, esta es la primera vez que la sala Rubens se instala dentro de un teatro, cosa que se ha logrado gracias a la versatilidad del Central y al trabajo de un gran equipo de técnicos. En su interior se ha instalado una grada para 250 espectadores cuyas localidades están agotadas para las dos funciones.

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