Crítica de Cine

Salir de los 50

Tres películas francesas recientes se han acercado a la crisis femenina en la frontera de los 50: 50 primaveras, protagonizada por Agnès Jaoui; Un sol interior, de Claire Denis, protagonizada por Juliette Binoche, y esta Algo celosa escrita y dirigida por los hermanos Foenkinos (La delicadeza) en la que la popular Karen Viard (Cena de amigos, La familia Bélier, Lolo) da vida a una profesora y madre divorciada en plena crisis pre-menopaúsica.

Si la cinta de Denis juega en una división superior en su heterodoxo, grácil y elegante acercamiento a las fracturas sentimentales de una mujer madura en busca del amor, Algo celosa comparte con 50 primaveras una cierta mirada estereotipada a la mujer de clase media y mediana edad, a sus miedos, complejos y pequeñas miserias, pero sin atreverse abiertamente a asumir la comedia como tono general que aligere las circunstancias reconocibles y tópicas de las que habla: a saber, la inseguridad como motor para la escalada de celos hacia la propia hija adolescente y hacia todas aquellas mujeres y personas de su entorno (la nueva mujer de su ex marido, su mejor amiga, sus vecinos, la joven profesora que llega a su colegio) que van minando y agriando su carácter, sus relaciones sociales y sus vanos intentos de encontrar una nueva pareja.

El personaje de Viard, auténtica protagonista de la función, se mueve así entre la caricatura y el patetismo sin saber muy bien hacia dónde ir, problema al que los Foenkinos añaden demasiados quiebros de guion destinados a torpedear el realismo costumbrista con un exceso de dramaturgia postiza o encajes moralizantes.

Por otro lado, los directores tampoco parecen sacar demasiado buen provecho de unos intérpretes (Dorval, Demoustier, Todeschini o el joven Fila) a los que hemos visto ofrecer muchas mejores prestaciones a las órdenes de otros cineastas como Suwa, Guédiguian, Dolan, Ozon, Techiné o Cyveirac.

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