Taller Sonoro & AgorArt | Crítica

Atmósferas, gestos, bufonadas

Taller Sonoro y AgorArt Ensemble en el Espacio Turina

Taller Sonoro y AgorArt Ensemble en el Espacio Turina / P.J.V.

Desde Rovereto vino el conjunto AgorArt Ensemble para unirse a Taller Sonoro en un nuevo programa del XI ciclo Encuentros Sonoros que organiza el conjunto sevillano y que se planteó desde las relaciones entre la música y la poesía, un encuentro resuelto desde diferentes perspectivas.

Francisco Martín Quintero empezó dirigiendo a un quinteto de Taller Sonoro su De la inherencia poética, obra en cinco movimientos que parte de la poesía de Pere Gimferrer y está muy preocupada por las texturas, las atmósferas, que son casi siempre etéreas, con resonancias impresionistas (cita literal de El mar de Debussy incluida). El concierto incluyó dos obras breves de César Camarero, la primera para un percusionista, que al final también recita un poema, y la segunda para piano a cuatro manos, música de insinuaciones, a su manera también atmosférica, nacida del fértil cruce que el autor mantiene con universos poéticos en los que habita el misterio y las interrogaciones más que las seguridades de lo real.

Pese a que empezó pareciendo algo ya muy oído, fascinante acabó por parecerme el sexteto Still life with roses de la italiana Daniela Terranova en la confluencia del ruido con el aire, de las técnicas extendidas con el uso extraordinariamente expresivo del silencio dentro de una obra que explora los límites del sonido en su juego con pequeñas cédulas discontinuas y una gestualidad (no sólo sonora) que aporta fogonazos teatrales.

De teatro trató la segunda parte de la propuesta, cuando el conjunto AgorArt, con Cosimo Colazzo al frente, se unió a Taller Sonoro para la ópera de cámara La locandiera, Musicape e il giovin signore, obra del propio Colazzo sobre un libreto de Giuliana Adamo. Se trata de una sátira sobre el mundo de las redes sociales, que ironiza sobre la vanidad, y para la que Colazzo toma elementos de la tradición buffa italiana en una escritura vocal que se apoya también en el ritmo natural de la palabra y defendieron con absoluta solvencia Patrizia Zanardi, Paolo Leonardi y Giuseppe Calliari. El acompañamiento, cercano a un puntillismo de motivos breves y frases cortantes, termina por darle a la obra sus reconocibles perfiles de ópera cómica.

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