Cultura

Una cita para disfrutar y aprender

  • Hasta el sábado llegarán otros diez lienzos de diversas colecciones.

Gabriele Finaldi está convencido del éxito de Velázquez. Murillo. Sevilla, un proyecto expositivo que plantea algo que, curiosamente, nunca antes se había hecho: una reflexión sobre la relación -ideal más que directa- entre los dos maestros. "Es la primera vez que se acomete algo así y vamos a ver si funciona pero mi impresión hoy, al montar los primeros cuadros, es que afloran muchos paralelismos que tienen que ver con tonalidades que usan los dos artistas, con estructuras pictóricas y temas comunes, como ocurre por ejemplo con los cuadros de género y con sus respectivas versiones de las patronas de la ciudad, Santa Justa y Santa Rufina", explica el comisario ante el cuadro Santa Rufina de Velázquez que compró Focus Abengoa, y que aguarda ya a su equivalente murillesco del Meadows Museum.

La exposición de la Fundación Focus cuenta con la colaboración del Prado y con ella arranca el Año Murillo, que celebrará el IV Centenario del nacimiento del pintor. De ahí que la cita ponga énfasis también "en aquella Sevilla culta, devota y cosmopolita del XVII donde la pintura era una seña de identidad y un motivo de orgullo social", destacan Anabel Morillo y Gabriele Finaldi. El comisario considera, además, que "el Año Murillo debe servir para volver a mirar lo que significó este pintor en el Siglo de Oro y para profundizar a nivel científico en algunos aspectos de su producción todavía poco conocidos. Más allá, las exposiciones como ésta sirven para aprender pero, sobre todo, para que el público disfrute".

En los próximos días llegarán al Hospital de los Venerables otras diez obras maestras -una de ellas, la de la Wellington Collection, jamás expuesta en España, y otras cinco que regresan por primera vez a la capital andaluza- para conformar una exposición que espera repetir o multiplicar el éxito de público que logró la dedicada a Murillo y Justino de Neve en este mismo espacio, también comisariada por Finaldi. Esas diez obras proceden de las colecciones del Louvre, Orleans, la National Gallery de Londres, Apsley House (The Wellington Collection), el Meadows Museum de Dallas, la Dulwich Picture Gallery de Londres, la Frick Collection de Nueva York, el Nelson-Atkins Museum de Kansas City y el Fondo Cultural Villar Mir.

Junto a las nueve pinturas que cuelgan desde ayer en la sala de exposiciones de la institución sevillana, esos diez préstamos formarán parejas y tríos de obras soberbias que mostrarán las soluciones e innovaciones iconográficas que Velázquez y Murillo desarrollaron tanto en la pintura devocional como de género para, en palabras de Finaldi, "llegar a lo esencial del alma humana y conectar directamente con el espectador".

"Velázquez y Murillo son dos artistas formados con una generación de diferencia en una Sevilla abierta y culta. Llevaron vidas muy diferentes: el mayor de los dos, Velázquez, se trasladó de joven a Madrid y viajó varias veces a Italia. El otro, Murillo, trabajó toda su vida en Sevilla. Pero lo que está claro para mí, como comisario, es que Velázquez permaneció siempre sevillano", concluye Finaldi.

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