Cultura

El concurso para la dirección del C4 de Córdoba se licitará este mes

  • La Junta asegura que el espacio, cuyo contenido está por definir, se pondría en marcha "en noviembre o diciembre de 2015".

Un año y medio después de la conclusión de las obras, el (mal llamado) C4 (Centro de Creación Contemporánea de Andalucía, anteriormente Espacio Andaluz de Creación Contemporánea de Córdoba, anteriormente Centro de Creación Contemporánea de Córdoba) anuncia que tendrá el entorno urbanizado y un director que le dé forma conceptual en los próximos meses. Antes del 15 del octubre se licitarán las obras y el concurso respectivos y se mantiene el plazo de puesta en marcha para "noviembre o diciembre de 2015", según indicó la secretaria general de Cultura de la Junta de Andalucía, María del Mar Alfaro, acompañada por Fuensanta Nieto, responsable del proyecto arquitectónico junto a Enrique Sobejano, en la primera de las tres jornadas de puertas abiertas del equipamiento, que concluyen hoy.

Un proceso "en marcha", según Alfaro, que comprende dos líneas: la que establezca el director que sea elegido con su proyecto artístico y la que aporta la administración, que pone el foco en "la formación de calidad" a través de talleres y cursos "innovadores" sobre las más diversas disciplinas: cocina tradicional y de vanguardia, recuperación urbanística, danza, música electrónica... El C4 (que con mayor precisión debería llamarse C3+A) se consagra a "las industrias creativas de vanguardias" para articular una extensa propuesta de actividades que se beneficia del carácter versátil del edificio.

Quizá fue ese adjetivo, "versátil" (dio la sensación de que en algún momento encubría el sustantivo "indefinición"), el más repetido por Alfaro y Nieto a lo largo de la visita. El equipamiento participa de un código geométrico basado en la asociación de celdas hexagonales que busca ante todo la funcionalidad y la polivalencia, más allá de las referencias conceptuales y estéticas a la arquitectura islámica y el diálogo que sugiere con la Mezquita, al otro lado del río.

Horadado, de piel blanca y tripa gris, con una vocación panelística que subraya su condición de contenedor de espacios de trabajo, el edificio dispone de dos entradas y se sostiene en una estructura de dobles muros de hormigón perforados con una galería intermedia preparada para cualquier tipo de instalación. La idea no es sólo que esté preparado para acoger las tecnologías actuales sino que pueda adaptarse "de manera continua" a las que puedan venir, según Nieto. A la izquierda de la entrada principal (en la que una placa todavía denomina a la infraestructura "Centro de Creación Contemporánea de Córdoba"), la cafetería; a la derecha, un conjunto de formas hexagonales que se despliega hasta el sur, donde está la otra entrada. El visitante llega en primera instancia a un amplio espacio que puede dividirse en tres salas (separadas por compuertas y con una superficie de 60, 90 y 150 metros cuadrados) o conformar una sola en función de la actividad que se desarrolle. En principio es el área destinada a la exhibición de las obras que se generen en el interior del edificio, en los aularios o talleres, ubicados junto a la fachada occidental y que adoptan también una estructura versátil o "libre". "No predeterminamos lo que hay dentro", reconoció Alfaro. La confesión revela que la construcción de este gran equipamiento de 30 millones de euros se ha hecho no en función de unos usos concretos sino de unos patrones teóricos generales. El acento en el uso formativo es de nueva acuñación y será el director el que proponga soluciones, abra vías, precise y desatasque. La responsable sí apuntó la posibilidad de que algunos artistas trabajen en régimen de residencia o alquilen los talleres, cuyas puertas exteriores disponen de una zona de carga y descarga para camiones y tienen una comunicación directa con el ámbito de las salas expositivas. Nieto y Sobejano estudiaron diversos modelos internacionales de centros de creación a la hora de concretar la propuesta del C4. Un principio básico es que la colección artística con que cuente la institución "se vaya generando aquí". Nada viene de fuera.

Pegada a la fachada sur, la caja negra, sala de carácter multifuncional en la que un graderío retráctil permitirá a alrededor de 200 personas asistir a las diversas actividades programadas. Al lado, la tienda y la mediateca. La primera planta estará dedicada a oficinas y talleres y el centro completa sus atractivos con su fachada mediática, enfrentada al río y concebida como una pantalla con 1.500 lámparas led para la proyección de actividades que se realicen dentro.

El proceso de equipación de la infraestructura, que por su complejidad es el que invita más razonablemente a considerar la posibilidad de algún otro retraso, supondrá, según dijo el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Luciano Alonso, en su última comparecencia en Córdoba, una inversión de alrededor de 1,1 millones de euros.

Hace seis años, la primera piedra; hace uno y medio, la conclusión de las obras. El centro está ahora tal como entonces, un poco más limpio. Se anuncian avances después de muchos kilómetros de promesas incumplidas. Se sigue sin saber con exactitud qué va a pasar aquí dentro. Se eleva la sospecha de que la obra arquitectónica esté muy por encima de su contenido. Y hay que cambiar la placa.

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