La casa de verano | Crítica SEFF

Jouer la comédie

Los franceses lo llaman “jouer la comédie”, jugar a o hacer la comedia, y Valeria Bruni Tedeschi lo lleva haciendo con una naturalidad innata desde su debut como directora en Es más fácil para un camello y sin necesidad de salir de su propio mundo, de su propia autobiografía (sentimental), de su familia o su condición de actriz y cineasta.

Casi un regreso a Un castillo en Italia, La casa de verano se abre con una crisis de pareja justo antes de que su personaje acuda a una reunión del CNC para pedir fondos para su nuevo filme. “¿Está el guion terminado?, ¿no se parece demasiado a sus tres películas anteriores?, ¿de qué trata?”, le preguntan los miembros del comité de subvenciones. Lanzado así a su propia puesta en abismo, el cuarto largo de Bruni sigue poniendo a los suyos ante un espejo levemente deformante, lo justo para observarlos en su indomable excentricidad para la modulación musical de la comedia coral y el enredo catártico capaz de ahuyentar la tragedia familiar e integrarla en su materia narrativa.

La casa de verano puede verse también como actualización de la renoiriana Las reglas del juego, un retrato del arriba y abajo de la burguesía decadente y su servicio doméstico, aunque tratados siempre desde el relevo equitativo y una suerte de cariño invertido que va de abajo a arriba, a lo sumo en una misma y luminosa transversalidad cinematográfica.

Y también estamos aquí ante la feliz integración de los grandes modos interpretativos de la comedia burlesca europea, ante el maridaje, con perdón, de la gran escuela francesa de la Comédie (Raffaelli, Arditi, Moreau, Lvovsky) y la gesticulante variedad italianizante (Golino, Scamarcio). Entre ambas, heredera biológica de una y otra, pero sobre todo hija, hermana, esposa, madre y mujer maravillosamente sufriente, la Bruni nos regala un auténtico festín del histrión que protagoniza los mejores despuntes abiertamente cómicos del filme, como esa escena en la estación del tren en la que termina abrazada al pobre revisor.