Crítica de Teatro

No pasan los años para la locura de amor

Lope de Vega escribió Los locos de Valencia durante su destierro de la corte, tras publicar unos libelos difamatorios contra la comedianta Elena Osorio, y que lo llevó a esta ciudad. Se aleja, con esta obra, de las comedias de capa y espada que lo hicieron tan popular y aborda la locura de amor, otro de sus temas favoritos. Un embrollo protagonizado por cuerdos que se hacen pasar por locos para escapar momentáneamente de una situación crítica. La estancia en el manicomio de Valencia sirve para montar una disparatada comedia en la que, muy al uso de Lope, se enredan en amores unos con otras, formulando todo tipo de combinaciones de parejas que llevan a múltiples equívocos a los que ayuda la locura fingida de muchos de ellos.

Silvia Beaterio, la directora de esta primera obra de la Compañía del Tiempo surgida del trabajo de final de carrera del tercer curso de interpretación de la Escuela Viento Sur Teatro, ha sabido captar la esencia de Lope y, tomándose las licencias lógicas para adaptar a nuestra época los lances lopescos, dirige, con buen tino demostrando que estamos ante una nueva promesa como dramaturga, la versión que pudimos ver en la XIII edición del Corral de Comedias de Triana. Lleva la historia a unos descocados años 30 y exagera todos los dobles sentidos que permite el texto para convertirla en una comedia muy sexual. Los intérpretes, catorce, dieron muestras de ser aventajados alumnos y divirtieron al público que asistió poniendo el cartel de No hay entradas.

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