Agnès Varda Entre lo personal y lo político

  • El director del CAAC recuerda en este artículo la génesis de la muestra que en 2012 dedicó a la cineasta, una propuesta amplificada por el Festival de Cine Europeo de Sevilla

Fotograma de 'Las viudas de Noirmoutier' de Varda. Fotograma de 'Las viudas de Noirmoutier' de Varda.

Fotograma de 'Las viudas de Noirmoutier' de Varda.

En la gran exposición que la Fundación Cartier de París organizó sobre las instalaciones artísticas de Agnès Varda me ocurrió algo por primera vez. Viendo las múltiples proyecciones de Las viudas de Noirmoutier no pude contener el llanto. Mi padre había fallecido de forma inesperada hacía poco y llevaba tiempo luchando por mantener la entereza. Sin embargo, la tristeza que me invadió no fue tanto por la pérdida, como por poder intuir y comprender el dolor de mi madre, una viuda como bien pudiera ser aquellas otras que narraban su experiencia en este trabajo de Agnès Varda. Ella misma era doblemente protagonista, puesto que también había enviudado de Jacques Demy y su manera de afrontarlo siempre me ha parecido profundamente personal y política, a la vez que sincera.

En la primera ocasión que vino a Sevilla para ver las salas del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y preparar la muestra que finalmente inauguramos en 2012 le comenté el impacto emocional que esta obra había producido en mí y el motivo. Ella notó como aún luchaba para contener la emoción y eso fue como un pacto. A partir de ahí ponernos de acuerdo fue sencillo. Conseguimos reunir por primera vez su obra fílmica experimental de los años 60 y 70 de carácter político y relacionarla con algunas de sus instalaciones artísticas. Insisto: era la primera vez que consentía combinar esas dos orillas y establecer un puente entre ambas. El resultado fue magnífico y aún hoy se me ilumina la cara cuando pienso en la gran suerte que tuve de poder comisariar esa muestra y de poder trabajar con esta excepcional mujer.

Los buenos oficios de Victoire di Rosa y el nombramiento de José Luis Cienfuegos como director del Festival de Cine Europeo de Sevilla amplificaron la propuesta del CAAC. Sólo una cosa se quedó en el tintero. En las conversaciones que mantuvimos nos narró su primera experiencia en la ciudad de Sevilla en los años 60 y cómo había tomado numerosas fotografías, aunque no sabía donde las guardaba si es que aún las conservaba. Conviene recordar que Varda fue una gran fotógrafa, su primer oficio artístico ampliamente reconocido. Al mismo tiempo, durante sus estancias para la exposición de 2012 también se dedicó a realizar muchas imágenes. En algún momento habría que intentar reunirlas para conocernos un poco mejor.

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