Ramón Salazar. director y guionista

"Tenía todas las papeletas para no ser producida"

  • El cineasta, que concursó hace 16 años con su ópera prima, 'Piedras', estrenó ayer en el Festival de Cine de Berlín 'La enfermedad del domingo'

El director y guionista Ramón Salazar, ayer, durante la presentación de su nevo filme en la Berlinale. El director y guionista Ramón Salazar, ayer, durante la presentación de su nevo filme en la Berlinale.

El director y guionista Ramón Salazar, ayer, durante la presentación de su nevo filme en la Berlinale. / philipp gueland / efe

El director Ramón Salazar (Málaga, 1973) presentó ayer en la sección Panorama Special de la Berlinale su nuevo trabajo, La enfermedad del domingo, una historia materno-filial que protagonizan Susi Sánchez y Bárbara Lennie. La cinta se estrenará en España el próximo viernes. Salazar ha regresado a la capital alemana 16 años después de presentar Piedras, su ópera prima, que compitió en la Sección Oficial en 2002.

-¿Cómo fue el proceso de creación de este drama familiar?

-En mi anterior película trabajé con Susi Sánchez, nos llevamos muy bien, nos entendimos a la perfección y desde ese momento lo único que pensé fue: en el siguiente proyecto, sea el que sea, la protagonista va a ser Susi Sánchez. A partir de ahí empecé a escribir con la suerte de que, como sabía que iba a ser la protagonista, ella estuvo involucrada en todo el proceso de creación del guión, de la historia; para cualquier cosa que yo escribía quedaba con ella, leíamos juntos, ella me daba feedback y yo volvía a escribir. Y así fuimos haciendo el proceso de creación del guión juntos y, más o menos, ese fue el punto de partida junto a mi decisión un poco egoísta de querer trabajar con dos grandes actrices en una película íntima y rodeados de naturaleza.

-En La enfermedad del domingo, una mujer encuentra a su madre, que la abandonó con 8 años, y le propone pasar diez días con ella. ¿Por qué esta historia?

-Recuerdo que por esa época me contaron que el mensaje psicológico que deja una madre que abandona a un hijo o a una hija es el de "no mereces vivir", que no es para nada el mensaje que deja el abandono de un padre. Me pareció un mensaje tan potente que pensé: ¿qué tal si cuento la historia de una persona a la que ha abandonado su madre y ha estado 35 años viviendo con ese mensaje hasta que se vuelve a encontrar con ella? Me pareció tan interesante este concepto y este mensaje que deja el abandono de una madre que ahí es dónde empiezo a investigar y a encauzar la historia.

"Cuando escribes y diriges, la conexión con el proyecto es más fuerte y profunda que cuando escribes para otros"

-¿La actriz Bárbara Lennie también participó en el guión?

-No, no. Se incorporó cuando ya teníamos prácticamente la financiación de la película armada y ella hizo una prueba y... bueno, yo pensaba que no era la adecuada para el personaje porque Bárbara tenía diez años menos que el personaje de Chiara, pero nada, cuando hizo la prueba la verdad es que... Hizo además la secuencia que para mí es la más complicada de la película, que es la de la taza, cuando le tira la taza a su madre, y lo bordó. Hizo la secuencia, se fue y lo tuve clarísimo: tenía que ser ella; ya me había olvidado de la edad y de todo. Y ha sido fascinante trabajar con Lennie porque no la conocía y descubrí el trabajo tan fino que hace ella con la intuición, que es una cosa absolutamente fascinante y con la que he disfrutado muchísimo.

-Su anterior película, 10.000 noches en ninguna parte, se estrenó en 2013, ¿a qué se debe ese largo intermedio?

-Le doy a muchos palos y me proponen cosas que me parecen interesantes: escribir guiones para otros, involucrarme en proyectos en los que a lo mejor parece que yo no doy mucho el perfil... Pero también para hacer el cine que yo hago, que es un cine más independiente y más íntimo, es muy interesante ir haciendo otro tipo de cosas: estar involucrado en temas comerciales, en guiones de otros directores, para luego también oxigenarme y volver tranquilamente a proyectos que a mí me gusta escribir y dirigir, que tienen este corte mucho más íntimo y que también son más difíciles de financiar. Y como se tarda tanto en levantar la financiación de una cinta como ésta, en esos periodos de tiempo me involucro obviamente en otros proyectos que me permitan luego estar tranquilo haciendo el mío.

-¿Cómo consiguió la financiación para esta película?

-Cuando terminé el guión pensé que no iba a conseguir hacerlo. Parecía una película complicada, muy dura, con dos personajes femeninos de más de 40 años... Tenía todas las papeletas para no ser producida, pero tuve la suerte de pasarle el guión a mi amigo Francisco Ramos -en principio fue simplemente para que me diera el feedback, como siempre lo hacemos- y tuve la suerte de que le gustó y apostó por él y fue quien levantó la financiación con Zeta.

-Al ser el guionista y el director, ¿le es más fácil hacer la película? ¿Disfruta más?

-Sí. Cuando el proyecto es completamente tuyo, cuando has invertido dos años en el desarrollo del guión, obviamente cuando llegas al rodaje la implicación es mucho más profunda que en otros proyectos en los que a lo mejor no he escrito el guión o escribí el guión y ahí se terminó mi colaboración. Cuando escribes y diriges, la conexión que tienes con el proyecto, no sólo por el tiempo que inviertes de tu vida en un proyecto así, en el que pueden pasar casi cinco años desde que te sientas a escribir hasta que estrenas, es más fuerte y más profunda que cuando escribo, por ejemplo, con otro director, que a lo mejor supone cuatro meses de mi vida escribiendo el guión y luego me aparto. La implicación en un proyecto como éste es total por el tiempo y la proximidad, por el tema que se trata.

-A veces la película usa recursos más propios de otros géneros como el terror, ¿por qué?

-Creo que el tomar la decisión de que el espectador sepa tan tarde en la historia por qué está ahí la madre y cuál es la intención de la hija me hizo adoptar un código casi de intriga, de cine negro, para mantener ese suspense hasta el momento en que se descubre todo. Mi idea era que el suspense mantuviese viva la película y ese punto de vista casi de cine de intriga, cine negro, a veces casi de terror, el hecho de poder pensar que la hija quiere desde matarla a vengarse o hasta recuperarla como madre... Creo que transitar por todos esos estados emocionales desde el punto de vista de la intriga y del suspense es lo que hace que la película se pueda mantener hasta que la revelación se hace clara.

-Ahora que ya ha rodado, ¿qué planes tiene para el futuro?

-Estoy dirigiendo la segunda serie de Netflix en España, se llama Élite. Estaré hasta agosto rodando cinco de los ocho capítulos y luego ya me tomaré un descanso para escribir el siguiente guión.

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