Cultura

Un verbo más afilado que la espada

  • El Lope acoge desde mañana hasta el domingo una versión "muy asequible y fiel al original" de 'Cyrano de Bergerac'

  • José Luis Gil y la sevillana Ana Ruiz protagonizan el espectáculo

Ana Ruiz y José Luis Gil, durante una representación de 'Cyrano de Bergerac'. Ana Ruiz y José Luis Gil, durante una representación de 'Cyrano de Bergerac'.

Ana Ruiz y José Luis Gil, durante una representación de 'Cyrano de Bergerac'. / d. s.

Estrenado a finales de 1897, el drama heroico en verso que escribió el francés Edmond Rostand inspirado en la vida del Cyrano de Bergerac real -poeta, dramaturgo y pensador libertino coetáneo de Molière- ha conocido tantas versiones teatrales y cinematográficas que, como dicen los artífices de la versión que se verá desde mañana en el teatro Lope de Vega, hay a estas alturas "tantos Cyranos como actores". En Sevilla, ahora, lo será el zaragozano José Luis Gil, actor de larga trayectoria sobre todo en el campo del doblaje al que el éxito de su personaje en las series de televisión Aquí no hay quien viva y La que se avecina le ha proporcionado una gran popularidad y, de paso, la oportunidad de cumplir algunos sueños pendientes. Sin ir más lejos, encarnar al Cyrano de Rostand, ese espadachín y poeta rápido y brillante que esconde tras sus andanadas de ingenio y fanfarronería la vergüenza que le causa su propia fealdad (y esa nariz ridículamente hiperbólica, sí), un tipo tan perdidamente enamorado de la bella Roxane, que en principio sólo tiene ojos para el apuesto Christian, que decide escribirle a éste sus cartas de amor a la muchacha para poder al menos dar salida a sus sentimientos.

"Hoy en día escuchamos y vemos tantas cosas feas, que un personaje tan íntegro, tan honesto, tan capaz de entregarse de manera incondicional al amor, con ese sentido de la lealtad hacia los demás y sobre todo hacia sí mismo, nos recuerda cómo deberíamos ser", dice con entusiasmo la actriz sevillana Ana Ruiz, que da vida a Roxane en esta obra que dirige el también actor Alberto Castrillo-Ferrer. "Indudablemente -dice éste-, el secreto del éxito tan fenomenal que ha tenido y sigue teniendo una obra así, y hay que recordar que en Francia es algo así como nuestro Don Juan, es el propio Cyrano. Un ser admirable, en todo, pero que sin embargo tiene una debilidad que le supera. ¿Quién no podría reconocerse ahí? Hay ciertas cosas que nos cohiben, que hacen que a veces no nos atrevamos a hacer algo, en el caso de Cyrano a declararse a Roxane, y desde fuera esos impedimentos nunca parecen tan importantes. Porque lo que tú tienes de personal, de diferente, de fuerte y de atractivo, seguramente, lo das por sentado, es decir, no lo valoras como lo extraordinario que sí es para los demás". Ése es, explica el director de la obra -adaptada por él mismo junto a Carlota Pérez-Reverte- el "gran conflicto" de Cyrano de Bergerac, que en esta versión ha sido comprimida por imperativos de la producción: "Ya que no podíamos tener cien actores, sino siete", explica Castrillo-Ferrer, "ha habido escenas que hemos puenteado o resumido, pero sin perder ninguna de las tramas del original".

El director no tiene que imponerse haciendo algo 'diferente'; para eso, no elijas un texto ajeno y haz uno tuyo, uno propio"Sin alguien conocido a nivel televisivo, es muy difícil sacar adelante una producción. Es una pena, pero esa es la realidad"

Álex Gadea, Nacho Rubio, Joaquín Murillo, Rocío Calvo y Ricardo Jove (a veces "doblando o triplicando papeles") completan el elenco de esta versión del clásico que, asegura Ana Ruiz, es "muy asequible y fiel, ni vanguardista, ni transgresora". "Así es", corrobora Castrillo-Ferrer: "Yo no considero que el director tenga que imponerse haciendo algo especial o diferente. Tal como yo lo concibo, para hacer eso, entonces mejor no elijas un texto ajeno y haz uno tuyo, uno propio. Para mí lo importante es servir de puente entre el texto y el espectador, y hacer que ese texto se entienda, llegue bien y gane al ser representado".

"Y por supuesto nuestro caballo ganador es José Luis Gil", añade Ruiz, que admite la importancia de contar con caras conocidas en las producciones actuales. "Ayuda salir en la televisión, claro que ayuda", dice esta sevillana cuya participación en Camera Café le permitió hacer "otras cosas, por ejemplo teatro". "Sin alguien conocido a nivel televisivo, es muy difícil sacar adelante producciones sostenibles, como se dice ahora. Una pena, pero esa es la realidad", dice el director de la obra. "Hay compañías que hacen un trabajo magnífico -añade-, y como no tienen una cara conocida su circuito se reduce mucho. Pero el teatro es otra cosa. Hoy quieres hacer un Hamlet y lo primero que te preguntan es quién hace de Hamlet. Y claro, uno se pregunta si tan poca entidad tiene Shakespeare como para que lo importante es que el actor salga en tal o cual serie. Nosotros, por suerte, nos hemos librado de eso. El capitán de este barco, que es José Luis [Gil], es alguien muy querido, muy conocido, y además un actorazo. Así que en ese aspecto esta producción es especial".

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