Cultura

Cada vez que me acuerdo del ciclón

Inevitable la comparación entre el concierto de anoche y aquel otro que ofreciera el batería Dafnis Prieto, hace un año, en nuestra ciudad. Entonces llegó con su Absolute Quintet, una estridente formación con cello y violín cuyo resultado en su día tildamos de fallido. Muy diferente el sexteto que presentó ayer en el Teatro Alameda, abriendo la programación de este XI Festival de Jazz Universidad de Sevilla (principiado, para ser más exactos, el pasado sábado con el concierto del trío de Manuel Calleja y una jam session en el café Canalla). El sexteto liderado por el batería cubano, que trae además nuevo disco bajo el brazo (Taking The Soul For A Walk, editado por Dafnison, su propio sello recién nacido), hace -esta vez sí- justicia a la contundencia desplegada por Prieto -que tanto recuerda por su aspecto al Keith Jarret de los sesenta- en sus conciertos. La intensidad cobra aquí sentido, pues halla respuesta, apoyo y contraste suficiente en la sección de vientos, con un agresivo Roman Filiu al saxo alto, un polifacético Apfelbaum y El -así llamado- Indio a la trompeta.

Es curioso. Las composiciones de Prieto, complicadas, con algo de ese punto cerebral que caracteriza al jazz downtown neoyorquino, donde Prieto se ha desenvuelto -eso parecen indicar los premios, entre ellos un Grammy, y el aplauso que ha cosechado el músico en los últimos dos años- a las mil maravillas, llevan en su centro, sin embargo, ese fulgor, el espíritu caribe que ha dado algunos de los más grandes y fogosos percusionistas del siglo. Comandante, cuyo dedicatario parece evidente, comenzó con un arrebatador solo de batería -apenas rozados los platillos, como nos susurraba un amigo, machacadas las cajas, que Prieto maneja a la perfección, con un infinito catálogo de matices-, seguido por los vientos sin piano ni contrabajo. Just Say It nos recordó a las arduas y contundentes composiciones del primer Gil Evans (El Toreador, Time Of The Barracudas). En Tell Me About Her asistimos a un brillante solo de piano, por el agilísimo y sensible Valera. I Felt You Were Coming (que provoca risitas entre los músicos al ser presentada, por el doble sentido del verbo to come en inglés) parecía una versión cubana de aquel Noise In The Attic de Art Blakey... En definiva, un sexteto que resistió el paso del ciclón.

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