Crítica de Teatro

A vueltas con el juego del amor

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Ignasi Vidal, muy admirado entre los jóvenes aficionados de esta región, tanto por sus interpretaciones -el musical Los miserables ha sido su tarjeta de visita- como por sus textos, presentó anoche, con carácter de estreno en Andalucía, una nueva pieza teatral cuyo punto de partida es el capítulo 7 de Rayuela, de Julio Cortázar.

Un verdadero homenaje al libro del argentino, tanto en el tema, la huida de la realidad a los sentidos que se produce cuando cuatro ojos se acercan hasta el punto de convertirse en dos, capaces de bucear en el interior del otro, como en su amor por el juego, por las mil variables que se abren a cada paso haciendo que una partida sea siempre distinta a la siguiente y a la anterior.

Los actores dibujan magníficamente la personalidad de los cinco protagonistas

Con más artificio y dinamismo que auténtica solidez, El Cíclope... cuenta con unos diálogos vivaces con los que cinco personajes, relacionados entre sí de un modo u otro y defendidos magníficamente por sus cinco intérpretes, juegan sus cartas amorosas, inmersos en un tablero que no es otra cosa que una verdadera rayuela. Amores, deseos, rupturas y enamoramientos, sobre todo enamoramientos, ese estado analizado por poetas, filósofos, psicólogos... en el que todos querrían quedarse pero que dura lo que dura la partida que cada uno tiene asignada.

Sin que el autor defienda tesis o moraleja alguna, son los cinco protagonistas, multiplicados por un espejo que hay al fondo, los que van modificando la escena con unos cuantos módulos. Quién sabe si en la próxima función serán otros los que paseen bajo la lluvia.

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