Análisis

Juan Ruesga Navarro

Aguas abajo

De forma inexorable las aguas del río fluyen hacia el mar. Y la historia de una ciudad como Sevilla, con un importante puerto fluvial desde sus orígenes, se puede entender con claridad al ver cómo las orillas se transforman poco a poco con los años, al situar aguas abajo los elementos más productivos o contaminantes, como puertos, fábricas, depósitos de combustible, depuradoras, etcétera. El amplio puerto de Indias situado en el Arenal se fue deslizando aguas abajo, transformando instalaciones y actividades. Muelles de la Sal, Delicias o Nueva York, protagonistas durante muchos años de los movimientos de barcos, mercancías y pasajeros en el corazón de la ciudad, son ahora lugares de paseo y ocio. Del legendario puerto camaronero de Triana frente a la Torre del Oro y de los pescadores de la calle Betis nos quedan las rampas y una placa cerámica que nos recuerda que allí estuvo el citado puerto. Ahora la orilla de la noble calle está ocupada por restaurantes y bares en gran medida. De los barcos de vapor y palas que atracaban en las orillas trianeras junto al río para transportar público y mercancías a lo largo del Guadalquivir hasta Sanlúcar de Barrameda solamente queda el recuerdo, algunos anuncios de cerámica en las paredes de Triana y el edificio de viajeros, transformado en restaurante sobre el río.

En el pasado siglo llegaron los clubes deportivos y recreativos a la orilla derecha del río, con la única anomalía de la instalación de la fábrica de tabacos de Altadis, que más pronto que tarde se transformará con usos cívicos y culturales para el barrio y la ciudad. En la orilla de enfrente atracan los cruceros turísticos y hace poco llegó a los muelles un Acuario, que se asienta y parece que pronto tendrá, además, un auditorio. Aún quedan las naves de la Avenida de la Raza para completar una gran transformación de la orilla izquierda. Volviendo a la orilla derecha, se nos anuncia que se levantarán los antiguos depósitos de Campsa y en su lugar y en zonas de ribera, se instalará un complejo de ocio muy importante promovido por grandes multinacionales, con zonas verdes, atracciones y un gran auditorio, sobre el papel, el de mayor aforo cubierto de España, con capacidad de programar acontecimientos destinados a un público de todo el Mediterráneo con el nombre de Sevilla en su marca. El sector ocio y turismo está en auge y por contraste, Airbus y otras industrias están siempre temblando con expedientes de empleo. Tras la inauguración del nuevo gran teatro de la Cartuja, se anuncia la apertura del centro comercial bajo la Torre Pelli. Y el complejo de Palmas Altas sigue adelante. Y nuevos hoteles del más alto nivel en el centro.

Decía Antonio Machado en boca de Juan de Mairena, que "en política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire, jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela". Quizás no sea solamente válido para la política. Sevilla está buscando su futuro allí donde parece que sopla el viento. Y el refasto se irá aguas abajo, con otras Sevillas que ya se fueron camino del mar, que es el morir, como cantó Jorge Manrique.

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