Análisis

francisco andrés gallardo

Amarillos

El señor Cola Cao se marcha de Cataluña y Los Simpson se han ido de Antena 3. A las dos de la tarde han emigrado a Neox, donde ya estaban por la noche, con la ventaja de que ahora no coinciden con intermedios exhaustos. Está justificada la migración por la presión catalanista. Son daños colaterales del ojo de Oriol Junqueras. Pobre Homer. Susanna Griso, combativa y crítica como pocos durante estos días de tozudez e irresponsabilidad de Puigdemont hacia abajo ha ido extendiendo su tertulia y sus conexiones casi a la hora en que Ferreras y Javier Ruiz campan desde hace años con sus broncódromos. En la misma franja donde floreció Podemos a raíz de los recortes contra la clase media, la hora donde el PP no levantaba cabeza de trama de corrupción en trama de corrupción y ese prime time de los políticos donde ahora el catalanismo pringa como una mancha de aceite extendido.

La familia Simpson, con toda razón, ha sido empujada a otra parte entre el 155 y La ruleta de la fortuna. Los Simpson llevaban 23 años paseándose por el número 3 y más de 19 años aposentados en la previa del informativo de sobremesa (y desde el 2000 no habían faltado ni un solo día). La actualidad los ha reubicado y los índices de audiencia han confirmado el movimiento tras haber sido triturados entre tantas interrupciones publicitarias. Pese a que son incombustibles han sido ya demasiadas redifusiones de los mejores episodios y los nuevos cuanto más nuevos peores son. El DUI y sus castas han expulsado a los amarillos de su paraíso. Esos periodistas y propagandistas al servicio de la ANC, tan feos de aspecto y corazón, han tomado la hora del aperitivo y van a seguir cobrando en las cadenas en pro del pluralismo sobre un problema donde sólo un bando ha seguido la ley.

Griso, junto a otros nombres nada complacientes con el independentismo, ha sido distinguida con el Ondas. Más allá de los típicos favoritismos de cada año en esta ocasión tanta efusividad barcelonesa en los premios de Radio Barcelona deja una impresión de tongo.

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