IMV Esto es lo que sube el Ingreso Mínimo Vital para 2023

Hay mujeres que resultan realmente inspiradoras. Lo políticamente correcto sería afirmar que lo son por su capacidad intelectual, por lo que representan para el movimiento feminista o por el importante legado cultural que nos han dejado. Eso sería lo adecuado. Pero la corrección impostada me resulta completamente nauseabunda y a mí ellas, contra todo pronóstico, me parecen realmente inspiradoras.

Medio planeta las ha visto bailar en la actuación que hicieron el pasado domingo en la final de la Super Bowl y medio planeta sigue preguntándose cómo es posible montar ese espectáculo y no morir en el intento. Los realistas dirán que es un hito sólo apto para súper divas de la talla de J.Lo y Shakira. Los soñadores creerán que es una hazaña a la altura de cualquiera que se lo proponga, salvando las distancias. Y, sin desmerecer a estas dos fieras escénicas, quizás ellos tengan algo de razón. No es que cualquiera pueda subirse a una barra americana, mantenerse sobre ella sin usar las manos para sujetarse y cantar con la misma naturalidad con la que uno bosteza recién levantado, es que cualquiera puede -y debe- darlo todo si se lo pide el cuerpo. Por eso ellas me resultan completamente inspiradoras. Porque, aunque la disciplina en la que destacan sea frívola para los eruditos, J.Lo y Shakira son el ejemplo de que el que quiere, puede. Ellas, más que veteranas en el panorama musical, se mantienen en el candelero a base de trabajo, esfuerzo y dedicación. Porque el número de la Super Bowl no es fruto de la casualidad, es el resultado de años de trabajo, de caídas y tropiezos, de agotadores ensayos y de perspectiva. Esa que te dan los años y con la que consigues abrir tu mente y decidir hacer lo que te salga de las entrañas sin tener que dar explicaciones. Aunque luego hablen de tu despampanante físico a tus 50 años o de tu sensual contoneo a pesar de tu maternidad. Ellas son más que eso, aunque para el mundo sólo sean dos latinas que saben hacer show. Ellas sonvisionarias, constantes, sacrificadas, trabajadoras y energía. Energía que te inunda al segundo de ver su actuación. Porque, quizás nunca bailemos como ellas, pero después de ver el vídeo a todos nos entran ganas de tocarles las palmas y de comernos el mundo.

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