Análisis

Rogelio velasco

Emprendimiento español extraordinario

Los medios de comunicación suelen prestar atención al crecimiento del PIB y del empleo como únicos indicadores del crecimiento económico. Esas cifras macroeconómicas reflejan los modelos estándar que los economistas utilizamos y permiten realizar comparaciones en el espacio (respecto de otros países) y en el tiempo (respecto de nosotros mismos) que resultan ilustrativas del progreso económico. Sin embargo, las causas del crecimiento que reflejan esas variables tienen unos fundamentos microeconómicos que se ignoran y no entran a formar parte del análisis de las causas de ese crecimiento.

Me refiero, sobre todo, a la creación de nuevas empresas como causa explicativa del crecimiento y del empleo en un país. Existe una relación directa, aunque incompleta, entre la creación de empresas, el crecimiento y el empleo. Hay que analizar simultáneamente la destrucción de empresas, la variación del empleo y el tipo de empresas creadas y destruidas.

A pesar de estas limitaciones, la creación de nuevas empresas, es un síntoma de vitalidad de la economía, del emprendimiento de la sociedad, de empresarios que arriesgan recursos, anunciando más crecimiento futuro.

El Financial Times publica anualmente un ranking de las mil empresas de 31 países europeos que han crecido más rápidamente, con datos de ventas y crecimiento durante los últimos 3 años y empleo creado.

El país líder en cuanto a empresas creadas y ventas es Alemania, algo esperable al ser la mayor economía europea. Reino Unido, Francia e Italia le siguen.

España aparece en cuarto lugar. Lo más destacable en nuestro caso es que el número de empresas nuevas creadas que crecen con rapidez, con relación al PIB, resulta más elevada que las de esos países.

En 2013-16, ámbito temporal del ranking, Francia cuenta con 194 empresas. Italia aparece con 195. En España, el número de empresas de mayor crecimiento de las ventas es de 143. Si deflactamos estas cantidades por la diferencia de PIB de las tres economías, nos encontramos con que España cuenta con un 22% más de empresas de rápido crecimiento que Italia y nada menos que un 45% más que Francia.

Adicionalmente, y en contra de lo que muchos pensarían, no se trata solo de empresas inmobiliarias o turísticas, pilares tradicionales de nuestro andamiaje empresarial. Empresas de energía, servicios y consultoría a empresas, transporte, publicidad, salud, químicas, comercio electrónico, producción de juegos digitales, ciberseguridad o fintech, entre otros sectores, aparecen en el ranking.

La gran mayoría, son empresas jóvenes creadas en los últimos 15 años, con un volumen mediano y pequeño de empleo (entre 500 y 50 empleados).

Como el Mittlestand en Alemania, ese entramado de empresas medianas resulta fundamental para la creación de riqueza y empleo y su distribución en el espacio de manera más uniforme de lo que lo hace la concentración de grandes empresas. En muchos casos, empresas tecnológicas o que usan intensamente tecnologías y que ayudan a explicar el crecimiento económico, más allá de lo que hacen las grandes empresas que aparecen en los medios.

En esas empresas medianas, que producen o utilizan intensamente el conocimiento, se encuentra, en buena medida, el futuro económico de nuestro país.

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