Análisis

helena arriaza

'Fama a bailar': Falta de ritmo

Lotenía casi todo a su favor para triunfar, pero Fama a bailar cuenta con pequeños inconvenientes que al sumarlos se convierten en un lastre para que el regreso del formato sea un gran éxito. La intención de Movistar+ al recuperar el programa de baile era buena. La plataforma pone todo de su parte para que todo salga bien. Se percibe que el trabajo de los que están detrás de la academia, los programas diarios, el canal 24 horas y las redes sociales se realiza con ganas y profesionalidad. Se intenta cuidar todo al detalle. La profesionalidad de los profesores y la preparación de los bailarines es incuestionable. Los decorados, la calidad de la imagen, las canciones escogidas para las coreografías de los participantes y los artistas invitados son elementos que demuestran la buena calidad de Fama a bailar en esta nueva etapa.

Pero desgraciadamente todo esto no es suficiente. Los pequeños errores van más allá de que el programa se emita en una plataforma de pago, algo que de primeras ya dificulta el éxito. Anunciaron como un bombazo que Igor Yebra, todo un referente del baile en nuestro país, sería el director de la escuela. El problema es que apenas aparece en el programa. Tiene otros compromisos profesionales que no le permiten volcarse en el formato y eso le convierte en una figura que desconcierta cuando aparece. Los profesores están muy bien elegidos, pero de momento no consiguen que los espectadores olviden a Rafa Méndez, Marbelys o Lola, profesores de las ediciones de antaño. Si alguno de los anteriores hubiera repetido la experiencia hubiese sido muy favorable para que los que en su día se engancharon al formato volvieran a entusiasmarse por él. Otro error fue que la aplicación del programa, a través de la que se realizan las votaciones para salvar a los bailarines, no se encontraba disponible los primeros días para los dispositivos iPhone. Que haya canal 24 horas al que puede acceder todo el mundo a través de Youtube pero que las galas solo puedan verlas los abonados a Movistar+ desconcierta y hace que haya espectadores de la vida en directo que pierdan interés. Y los bailarines, los protagonistas de todo esto, no terminan de enganchar como los de otros talents recientes con los que es inevitable compararles. Están demasiado centrados en las clases y no hay una convivencia grupal que permita conocerlos más a fondo. Y al final, aunque el formato sea de baile, en este tipo de programas es fundamental conocer la personalidad de los protagonistas. Lo mejor, sin duda, es Paula Vázquez. La presentadora también estuvo al frente del programa hace diez años cuando se emitía en Cuatro. Se nota que es un formato que le apasiona y que conoce a la perfección. Con el entusiasmo que le pone a su trabajo es capaz de levantar la energía que de vez en cuando decae en el plató. Solo por ver cómo Paula conduce el programa merece la pena verlo.

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