Salud sin fronteras

Iatrogenia

La políticas de seguridad del paciente son un buen marco de mejora

Hace mucho tiempo que en el ámbito de la medicina se conocen los efectos adversos para la salud que tienen su origen en el hecho de acceder a los servicios de salud; a este asunto dedicaron hace unos días una reflexión responsables de organizaciones sanitarias analizando los efectos que se producen en ocasiones por ejemplo, por el exceso de pruebas diagnósticas, por exceso de medicación e incluso o por infecciones hospitalarias. La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), en colaboración con la Organización Médica Colegial (OMC), ha elaborado un informe sobre la iatrogenia en España.

Lo importante es disponer de políticas explícitas frente a estas situaciones. En España los efectos adversos derivados de la atención sanitaria afectarían al 9,3% de los pacientes hospitalizados, al 11,2% de los pacientes de consultas de Atención Primaria, al 7,2% de los pacientes que acuden a los servicios de Urgencias y hasta el 40% de los pacientes ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos. Son situaciones que se dan en todos los sistemas sanitarios del mundo y es por ello que desde hace años hay planteamientos elaborados para hacer frente a estas situaciones tanto desde la Organización Mundial de la Salud, como desde el nivel de la UE o los niveles nacional y autonómico. Especial importancia tienen las políticas de seguridad del paciente, como la prevención y lucha ante las infecciones hospitalarias y las resistencias a antibióticos. De alguna forma, enfrentar la problemática de los efectos adversos requiere un esfuerzo colectivo que ha de implicar a todos los estamentos de los sistemas sanitarios.

Por una parte, los responsables públicos deben ser los primeros en implicarse en el desarrollo de acciones eficaces, porque ha de formar parte de las políticas de salud obtener la máxima calidad asistencial y prevenir y detectar precozmente la aparición de efectos adversos. En los últimos años se trabaja más en el desarrollo de políticas en esta materia.

Por otra parte, las sociedades científicas y profesionales tienen un papel relevante y es por ello que se requiere la incorporación desde el primer momento tanto en la elaboración de planes y programas, como en la evaluación de los resultados. Hemos de avanzar en la respuesta integral y multi profesional ya que para la mayor eficacia de las actuaciones se requiere la participación activa de las profesiones.

De igual forma, los pacientes se configuran como uno de los actores esenciales. Los pacientes y sus familias. No hay que olvidar que en la actualidad hay una buena red de organizaciones de pacientes que tienen una buena trayectoria de trabajo en los aspectos relativos a la atención sanitaria a cada una de las patologías por las que se han asociado para trabajar conjuntamente. Incluso la labor de las escuelas de pacientes, que se impulsa en algunos lugares desde hace unos años, son un potencial de primer orden.

La lucha frente a iatrogenia es uno más de los espacios de trabajo que pueden fomentar el trabajo orientado a la calidad, a la cooperación entre profesionales y entre los estamentos de la sanidad o a la eficacia y eficiencia de los sistemas de salud. Trabajar bien en esta materia puede suponer beneficios no sólo en la consecución de los objetivos específicos de evitar los efectos negativos de la iatrogenia, sino que genera espacios de cooperación en el interior del sistema sanitario que son imprescindibles para otros muchos objetivos.

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