Análisis

helena arriaza

Liar la Mundial

No tiene sentido que un informativo tenga como noticia principal el resumen del Mundial

Mediaset y el Mundial de fútbol. Menuda combinación. Una mezcla que se resume en la lucha por la audiencia, en marear a los espectadores, en descuidar el resto de su programación y en convertir en Sálvame el deporte. Los partidos se emiten en Telecinco, Cuatro, Be Mad o la plataforma online mitele. Según les convenga. Para programar los encuentros pensando en el mayor beneficio de share, han tenido que modificar la parrilla de sus dos principales cadenas. Con esto lo que ha provocado Mediaset es que sus formatos se vean afectados. Adelantaron el comienzo y final de Supervivientes para que el reality no coincidiera con el Mundial. Fulminaron Las Mañanas de Cuatro para emitir en su lugar Mujeres y Hombres y Viceversa y así no dejar de emitir el dating show que antes tenía lugaren la sobremesa, ahora momento de partidos. Para disimular que se cargaban un formato de actualidad política estrenaron en Telecinco Ya es mediodía, que ha resultado un fracaso. Que cada día en Telecinco se emita un partido a las ocho de la tarde con su consiguiente e inaguantable post, hace que los programas de prime-time comiencen aún más tarde de lo habitual. Un ejemplo es que hace dos viernes Jesús Vázquez con Factor X se tuvo que dar más prisa que nunca teniendo en cuenta que vio su tiempo de emisión recortado. Todo esto cansa a la audiencia. Otro de los afectados de la parrilla es Informativos Telecinco. No tiene sentido que un noticiario tenga como noticia principal el resumen de lo que sucedió en la competición el día anterior. Esto deberían hacerlo en la sección de deportes. Pero en cuanto a programación lo peor de todo ha sido Ahora, La Mundial, esa especie de Chiringuito presentado por Joaquín Prat con colaboradores como Kiko Matamoros o Lequio. Por mucho que esos contertulios entiendan de fútbol, Mediaset tenía que haber tenido en cuenta que la audiencia los relaciona con los formatos considerados basura y que no los iba a aceptar hablando de deporte. Ni la audiencia, ni Camacho, que con un mal gesto con el que se negaba a hablar con los que estaban en plató hizo que fulminaran el formato tras solo una emisión.

En cuanto a las narraciones de los partidos, incluso para los que no somos tan aficionados a este deporte, hay que admitir que son desesperantes. Una vez más se demuestra que lo de Nico Abad no solo es con las motos y el tenis. Y a esto hay que añadir que el hecho de que sean cadenas privadas. Esto hace que el ritmo se pare cuando los narradores aprovechan para hacer publicidad de otros programas y series. Menos mal que esta competición deportiva solo dura un mes.

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