Análisis

Setefilla r. madrigal

Lleva tiempo llegar a ser joven

Ya no somos jóvenes. O no lo eres. Aunque te lo digan, aunque se excusen detrás de un falso concepto que les vale para malpagarte, para llamarte cuando les apetezca, fuera del horario laboral y sin pedirte si les haces el favor, y aunque les tengas que demostrar cosas que seguramente no valgan para nada en tu futuro. Ya no lo somos, o no lo eres, porque tienes las capacidades suficientes como para sacar adelante tus tareas de la forma más efectiva, y sin negar, no obstante, que debes convivir cada día con la ineficacia de la inexperiencia. Una situación por la que ellos también pasaron para llegar donde están porque la realidad de la vida es que nadie nace sabiendo.

No eres joven y que te lo llamen no deja de ser un insulto, un menosprecio a tu talento y formación, un golpe bajo a tus actitudes y aptitudes, que tal y como está demostrado son lo suficientemente perceptibles como para desmontar esa acepción. Por eso, no permitas que cedan, que empujen, que no cambien esta nueva forma de dominio empresarial. Da a valer tu trabajo y confía en tus ideas porque un día habrá alguien que de repente las escuche y créeme, ese será uno de los momentos más satisfactorios de tu vida laboral.

No somos jóvenes, aunque insistan, anhelando cualquier tiempo pasado donde las cosas siempre eran mejores y las personas más cultas, más comprometidas, más capaces. Pero no pierdas el enfoque, no dejes de ser pequeño en un sitio grande, pasen los años que pasen en tu puesto, porque un día lo que hoy es vanguardia dejará de serlo y dependerá solo de ti que te adaptes al nuevo paradigma. Porque como dice el proverbio: Si eres la persona más inteligente de una habitación en la que hay más gente, significa que estás en la habitación equivocada.

Aprende, construye, sé honesto, decide, falla, pero nunca dejes que un concepto mal aplicado le de el valor a todo lo que haces.

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