Análisis

Gumersindo Ruiz

Los mercados de renta fija ignoran la política

Había cierta expectación sobre cómo influiría en los mercados de deuda la inestabilidad que ocasiona en la política española la moción de censura, añadida a la formación de gobierno en Italia. El resultado hasta ahora es que los tipos de interés, después de subir, han bajado ante la demanda en los mercados de deuda italiana y española. Han podido más las ganas de obtener una rentabilidad que el miedo a las consecuencias de los movimientos políticos.

La deuda italiana a diez años había subido hasta el 3,2%, lo que resultaba enormemente atractivo para inversores y ahorradores ávidos de rentabilidad, acostumbrados a recibir como mucho un 2%. La deuda a dos años ha llegado a estar en el 2,83%, lo que la hacía muy atractiva por tratarse de un plazo corto, y fue la referencia que más demanda tuvo. Como consecuencia de estas compras, los tipos han vuelto casi a los niveles anteriores a esta crisis política. La alternativa que supone siempre comprar deuda alemana se mostró pronto un refugio precario, al resultar los tipos más bajos aún -negativos en la deuda a dos años-.

Aunque de lejos, España seguía la senda italiana, y los tipos de la deuda a diez años subieron desde el 1,26% donde han estado durante estas últimas semanas, a un 1,61%, en el momento álgido del "riesgo italiano". Sin embargo, en estos días en que se ha llevado a cabo la moción de censura los mercados de deuda pública española no es que hayan permanecido indiferentes, sino que ha habido un flujo de compras, de manera que el tipo de la deuda a diez años ha ido cayendo hasta el 1,45%.

Las conclusiones que pueden derivarse de lo que comentamos son varias. En la subida de tipos ha podido influir en algún momento los datos del índice de precios al consumo de la Eurozona, que está en el entorno del 1,9%, superior a la previsión, pero por debajo del objetivo del Banco Central Europeo, del 2%; los precios están sin duda influidos por los elevados precios de la energía, y un euro relativa y ligeramente débil frente al dólar, por lo que su efecto sobre los vendedores de deuda no ha debido ser muy fuerte. Más clara es la percepción de que el Banco Central Europeo sigue comprando todos los meses 30.000 millones de euros de deuda, lo que mantiene persistentemente los precios de la deuda pública a la baja. Pero, sobre todo, se ha visto como la sequía de rentabilidades de tantos años lleva a que cuando los tipos de la deuda suben, hay una fuerte demanda que vuelve a ponerlos cerca de los niveles iniciales. Después de todo -han debido pensar los inversores- es frecuente que haya sobrerreacciones ante eventos cuyo riesgo es remoto, aunque se vendan como terribles, y no se deben dejar pasar las oportunidades.

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