Análisis

francisco andrés gallardo

Mala gente

Ven a cenar conmigo, que pasó de largo por Antena 3, por Nova y rincones así era un formato predestinado para Mediaset. Una tentación demasiado evidente. Un programa donde el conflicto y los celos se fabrican de manera instantánea. No hay entrega donde no afloren los resentimientos desde el aperitivo. Siguen sin despertar interés estos malos rollos diarios en Cuatro pero no se puede negar que es un espacio pensado para una audiencia fiel que le pone una mala cara y una peor respuesta.

En Sálvame, camarote de las inquinas, lo del conflicto va en la espiral de su ADN y el que va allá sabe lo que se cuece y lo que se enriquece. Le pasó a Arévalo, cuñado predilecto de Norbertín. La pareja teatral, sainete aceitunero, se reencontró en Mi casa es la tuya. No les cabía otra, con perdón. Y acabaron reconciliándose, llenando una noche de Telecinco y con material a corto y largo plazo para remover al fondo del puchero. Puro Mediaset, que ha avinagrado el formato de Osborne hasta dejarlo para el arrastre en credibilidad. De ahí que acabara en indiferencia el encuentro con Iceta y Arrimadas y su botifarra amb mongetes, o "monchetas" como castellanizaba Bertín.

En la vida real hay mala gente que se sale con la suya, como el antisistema Rodrigo Lanza, tan jaleado por los podemitas antes de que presuntamente acabara con la vida de un paisano que lucía unos tirantes con la bandera de España. Un héroe para Ada Colau, que buscaba titulares con una bisexualidad proclamada en el Deluxe que a nadie le debería interesar ni importar. Lanza es un chileno de ascendencia fascista que ha venido empeñándose en despreciar al país que le acogió, lo mismo que otro ahijado de Pablo Iglesias, el argentino Dante Fachin, que se encaraba con los de Espejo público sobre la legitimidad de nuestra monarquía. La cualidad que tienen la mayoría de los inmigrantes es agradecer a la tierra que les acoge aunque hay tipos que en su supremacismo larvado se creen inventores de la dignidad. Los malos rollos vencen en la pantalla. Pero al menos no deberían convencer.

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