Análisis

ignacio Candau garcía

Miembro de la Academia Andaluza de Gastronomía

Manteles por compasión

No voy a ser muy original opinando sobre este asunto, pero ceo conveniente levantar una voz desde nuestra Academia en contra de esta práctica, ya casi costumbre, de no poner manteles, en una gran mayoría de restaurantes, gastrobares, y demás casas de comidas. Además, les uno otros dos detalles más.

Mira que es difícil que en la patria del pescado te pongan palas para poder atacarlos sin conmiseración y por otro lado, cuánto se ahorra un restaurante por no cambiarte los cubiertos entre platos. Esta última manía, pues no cabe otra consideración, es especialmente dañina, sucia, molesta, degradante y provocadora de manchas en el mantel, en el caso que esté puesto.

Siempre hemos hablado de "a mesa y mantel" o "compartir mesa y mantel". Sin embargo ahora compartimos el material del que está hecha la mesa, que variará de piedras a maderas o algún tipo de material sintético especialmente probado para el menester o no, depende de la profesionalidad del que decide utilizarlo en el establecimiento.

Ni que decir tiene que la capacidad de generar colonias de bacterias es directamente proporcional a la rugosidad y capacidad de absorción del material en concreto y al número de pasadas de la bayeta, aljofifa o trapo con el que el camarero de turno elimine los restos esparcidos por la misma y que indefectiblemente arrojan al suelo, cuando no al regazo del comensal.

Resulta también entretenido, en el caso de ser habitual del lugar, estudiar cómo avanzan los dibujos que las manchas de comensales previos van dejando en las mesas, pudiéndose entretener uno sólo o en grupo de las distintas formas que las mismas van adquiriendo y dejar volar la imaginación sobre lo allí representado, ya seamos de la corriente figurativa o de la imaginativa; en cualquier caso somos parte activa del crecimiento de la fauna y flora del lugar, ayudando nuestro inconsciente yo ecológico al crecimiento de la biodiversidad del local.

Las modas llegan y algunas desgraciadamente no pasan. Ésta en concreto se corresponde, entiendo yo, con dos afanes: uno sin duda, ahorrar costes de lavandería y otro favorecer un acercamiento del cliente por la sencillez de la presentación, ya que tenemos asociados que a buen mantel mejor estocada. Aseveración totalmente fuera de lugar. Por compasión, por higiene, por comodidad y por estética, queridos restauradores y empresarios: que vuelvan los manteles. Gracias.

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