Salud sin fronteras

Mejorar la efectividad

El binomio calidad y eficiencia es ahora más imprescindible que nunca

La actual realidad asistencial en el sistema sanitario español tiene entre sus características la cronicidad; bien es cierto que esto sucede en la mayor parte los países desarrollados tanto por el envejecimiento de la población,como por la mayor capacidad de actuar frente a las enfermedades gracias a las mejoras en el ámbito de la salud pública y a la mayor efectividad de los cuidados de enfermería y a los tratamientos médicos y farmacológicos.

Los sistemas sanitarios se adaptan a los requerimientos que se derivan de las necesidades de los pacientes crónicos. Existe un alto porcentaje de los mismos que son pacientes polimedicados y, los que no lo son, tienen casi siempre medicamentos prescritos para el control de su enfermedad.

Es sumamente importante organizar acciones para el seguimiento de los tratamientos y asegurar así la mayor efectividad posible y ofrecer la mayor calidad asistencial. Uno de los aspectos necesarios para que los tratamientos con fármacos sean efectivos es el relativo a asegurar que los pacientes cumplen con las pautas de prescripción definidas por el médico responsable. Trabajar con metodología para asegurar el cumplimiento de estas pautas de prescripción es lo que se ha venido a denominar adherencia al tratamiento y junto al seguimiento farmacoterapéutico, se constituye en elemento clave para la calidad asistencial en los tratamientos farmacológicos a los pacientes.

Evidentemente, son estrategias útiles a todos los pacientes (sean agudos o crónicos), pero es más frecuente y probablemente más relevante la existencia de problemas de adherencia a los tratamientos en los pacientes crónicos y, en especial, en los polimedicados.

Hay una derivada relevante a tener en cuenta en los procedimientos de trabajo que persiguen la adherencia a los tratamientos y es la referida a la mejor utilización de los recursos económicos que supone la prestación farmacéutica. A la calidad, añaden eficiencia en el gasto. Y esto es de enorme importancia porque el binomio calidad y eficiencia es más imprescindible que nunca en esto tiempos de austeridad y recortes que vivimos.

Los sistemas sanitarios hoy están inmersos en un debate sobre las diferentes fórmulas que permitan asegurar sus sostenibildad ya que precisamente el envejecimiento poblacional (junto a otros factores, claro) es uno de los condicionantes de mayor necesidad e gasto y es en este contexto donde cobra mayor sentido si cabe el desarrollo de acciones dirigidas a mejorar la efectividad de las intervenciones.

El trabajo para conseguir el objetivo de adherencia a los tratamientos involucra a todos los profesionales sanitarios. En mi opinión de manera especial a los farmacéuticos y profesionales de enfermería. Todo ello en una estrategia común de todo el equipo de atención primaria que debe involucrarse en estos objetivos, con la participación activa de la figura del médico. Asegurar la efectividad de los tratamientos es una tarea que compete al equipo de salud y la figura del farmacéutico debe formar parte del equipo de manera indiscutible porque en la oficina de farmacia el contacto con los pacientes y sus familiares es continuo.

Trabajar en seguimiento debe hacerse de manera coordinada y protocolizada. Es imprescindible apoyar esta importante tarea que sólo traerá beneficios para los pacientes y para el propio sistema sanitario.

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